domingo, 17 de abril de 2011

SIEMBRA Y ESPERA...


Aprende a esperar, lo que siembras tarda en crecer y ser cosechado.  A ti no se te
ocurriría sacar una semillita continuamente de la tierra para ver si se está
desarrollando o gritarle para que crezca más rápido.
Si algo tarda en concretarse o se te dificulta, pregúntate qué precisas aprender, en
dónde te estás bloqueando, si alguna imposición interna te lo impide (¿problemas
de autovaloración, mandatos familiares?)… o quizás sólo necesitas aguardar,
acrecentando tu paciencia, conocimientos y confianza, mientras valoras lo que vas
consiguiendo.
No hay apuro, porque el final es seguro, si tú tienes fe. Disfruta el camino que
transitas y admira la belleza del paisaje. Al mismo tiempo, permanece abierto a los
pequeños “milagros” y a la gracia con que puedas ser bendecido en cualquier
recodo.
La riqueza no es un acto pasivo y acumulativo o una competencia ambiciosa en la
que uno le saca a otro.
Tú eres un administrador de la riqueza que fluye de un
lado a otro.  Si retienes o quitas, perderás a la larga; quizás no dinero, pero
seguramente otras formas de riqueza.
No te vayas al otro extremo: no desprecies ni minimices el dinero.  Eso es negar
una forma de energía y se te vendrá en contra.  Ten claro que el dinero es
necesario y que puedes intercambiarlo con inteligencia y placenteramente.
Sé agradecido, siempre, por cada cosa que te sucede.  El camino más seguro para
sentir fe en la vida es experimentar gratitud.
Contempla a tu alrededor:  la Naturaleza es abundancia de todo tipo.    
Tú eres parte de esta Tierra. 
¿Por qué no vas a ser parte de la abundancia? 
Abre tus brazos y date permiso para recibirla.    
¿Qué cualidades se necesitan para conseguir el trabajo que me gusta?
Ten actitud de aventura.  Instalarte en la queja, la depresión o el pesimismo te
dejará en el lugar de siempre.  Sé valiente y arriesga, con los pies en la tierra y con
entusiasmo en el corazón.  Siéntete digno y merecedor del mejor trabajo que te
guste hacer y disfruta todo lo que puedas.
Desarrolla paciencia, capacidad, respeto, perseverancia, voluntad, calidad (sin
perfeccionismo), fortaleza, responsabilidad y también despliega
entusiasmo, comprensión, fluidez, intuición, solidaridad, confianza, buen humor, imaginación.
El entusiasmo, la pasión, la energía que pongas en tu trabajo te ayudará a
expandirte y encenderá a otros para colaborar o emplearte. En el último Capítulo,
encontrarás una alabanza al entusiasmo, que te energizará.


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