Mostrando entradas con la etiqueta EL YO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EL YO. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de noviembre de 2020

YO

 


viernes, 13 de noviembre de 2020

YOES

 


martes, 26 de agosto de 2014

YOES...♥



"Trate de comprender que lo que usted suele llamar 'Yo' no es Yo, sino que hay muchos 'Yoes', y cada 'Yo' tiene un deseo diferente. Trate de verificar esto. Usted desea cambiar, pero ¿que parte de usted tiene este deseo? Muchas partes de usted quieren muchas cosas, pero sólo una parte en usted es real. Sería muy útil que trate de ser más sincero consigo mismo."

-G. I. Gurdjieff

miércoles, 23 de julio de 2014

YOES...♥



"Si comenzamos a estudiarnos a nosotros mismos, en primer lugar nos encontraremos con una palabra que utilizamos más que cualquier otra, que es la palabra "Yo". Decimos 'Yo estoy haciendo', 'Yo estoy sentado', 'Yo siento', 'Yo quiero', 'Yo no quiero', y así sucesivamente. Esta es nuestra ilusión principal, puesto que el error mas grande que cometemos es considerarnos que somos siempre una misma persona. Siempre hablamos de nosotros mismos como "Yo" y suponemos que nos referimos uno mismo todo el tiempo, cuando en realidad estamos divididos en cientos y cientos de diferentes "Yoes".

-P.D.Ouspensky

jueves, 26 de junio de 2014

LOS POBRECITOS YOES...♥



"Para abrirnos a la totalidad de nosotras mismas, necesitamos descubrir y aprender a soltar a los "probecitos yoes" que nos tientan a seguir escuchando historias de carencia, escasez , sufrimiento y abandono, entre otras cosas...".

Lorena Ciocale.

VÍA MUJER NAGUAL

jueves, 15 de mayo de 2014

¿QUIÉN SOY YO?



"A través del Recuerdo de Sí, la propia vida interna de uno se convierte en el objeto de observación; esto nos otorga nuevas e importantes impresiones. Y así es como uno llega a lo que es quizás la pregunta más profunda de todas, '¿Quién soy yo?'".

-Rodney Collin


sábado, 21 de septiembre de 2013

EL OTRO YO..


Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones
se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía,
se metía los dedos a la nariz, roncaba en la siesta,
se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa:
tenía Otro Yo.
El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada,
se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente,
se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho
su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos.
Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello,
Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.
Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos,
movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio.
En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió.
Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo.
En el primer momento, el muchacho no supo que hacer,
pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo.
Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.
Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe
para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría
ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.
Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió la calle con el propósito
de lucir su nueva y completa vulgaridad.
Desde lejos vio que se acercaban sus amigos.
Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas.
Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia.
Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban:
«Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable».
El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y,
al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo
que se parecía bastante a la nostalgia.
Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía
se la había llevado el Otro Yo.

Mario Benedetti

de su libro: “El otro yo”