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miércoles, 1 de febrero de 2017

¿Cuándo Sabré Que Ha Concluído Mi Misión?





He aquí una prueba para verificar si tu misión en la tierra ha concluido:

Si estás vivo, aún no ha concluido.

Richard Bach

Más de sus reflexiones:

Supongo que durante mucho tiempo la gente no pudo volar porque no lo creía posible;

por eso no aprendía los principios elementales de la aerodinámica.

Yo quiero creer que en alguna parte existe otro principio: no necesitamos aviones para volar;

ni para atravesar paredes, ni para llegar a los planetas.

Podemos aprender a hacerlo sin la ayuda de ningún tipo de maquinas. Si lo deseamos.

*

No te dejes abatir por las despedidas.

Son indispensables como preparación para el reencuentro.

Y es seguro que los amigos se reencontrarán después de algunos momentos

o de todo un ciclo vital.

*

Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo

es lo que su dueño denomina mariposa.

*

Enseñar es recordarles a los demás

que saben tanto como tú.

Sois todos aprendices, ejecutores, maestros.

*

Los interrogantes más sencillos son los más profundos.

¿Dónde has nacido? ¿Dónde está tu hogar? ¿A dónde vas? ¿Qué haces?

Plantéatelos de tiempo en tiempo, y observa cómo cambian tus respuestas.

*

Enseña mejor lo que más necesitas aprender.

Richard Bach

viernes, 22 de noviembre de 2013

TU PRESENCIA EN EL MUNDO...♥





“Cada persona que ha nacido en este mundo significa algo original, algo que nunca existió antes de ese momento, algo nuevo y único. Y toda persona tiene el deber de caer en la cuenta y reflexionar en el hecho de que es algo único en el mundo y en que jamás existió nadie como ella, porque si alguien como esa persona hubiese existido sería ya inútil su presencia en el mundo.

La tarea más alta que tiene en sus manos todo hombre es la de llevar a su culminación esas potencialidades suyas únicas, irrepetible y sin precedente; y el no repetir algo que otro ser, aunque sea el más excelso haya realizado ya.”

Martin Buber

martes, 13 de agosto de 2013

POR TU MISIÓN:GRACIAS...!!




A lo largo de las eras, ha habido un llamado de las almas
para danzar en una realidad que se moldea 
con el latido de la sangre.
En el cumplimiento de infinitos roles
vamos perfeccionando nuestros cuerpos, 
para enraizar la luz en la dimensión de los contrastes.

El azar no existe, y te busqué entre miles 
para que me ayudases a saldar mi deuda.
Hoy se honra tu misión,  
y en este único presente, donde la existencia pliega mil caminos,
escucho a mi corazón que susurra una palabra mágica ...

Por haberme acogido en tu vientre, 
y por darme lo único que necesitaba 
para experimentar esta sorprendente vida
Gracias. 

Gracias Madre, 
por moldear mi cuerpo, 
por mis experiencias a tu lado,
por mi sagrada existencia, 
y definitivamente,
 por todo lo que fué, es y será.

Nos vemos Ser de Luz
en el infinito y más allá.

Desde mi corazón,
Marcela Paz. 
2013.

VÍA HABLANDO DE CONCIENCIA

sábado, 6 de abril de 2013

¿Qué es lo que cada uno de nosotros está haciendo en este planeta?








Frecuentemente, me pregunto:

¿Qué es lo que cada uno de nosotros está haciendo en este planeta?

¿Es la vida, solamente intentar y aprovechar al máximo posible las horas y minutos?

Tengo la certeza de que existe un sentido mejor en todo lo que vivimos. Para mí, nuestra venida al planeta tierra tiene básicamente dos motivos: evolucionar espiritualmente y aprender a amar mejor.

Todos nuestros bienes en verdad no son nuestros. Somos apenas nuestras almas, y debemos aprovechar todas las oportunidades que la vida nos da para mejorarnos como personas. Por tanto, recuerda siempre que tus fracasos son siempre los mejores profesores, y es en los momentos difíciles que las personas precisan encontrar una razón para continuar en frente.

Nuestras acciones, especialmente cuando tenemos que superarnos, hacen de nosotros personas mejores. Nuestra capacidad de resistir a las tentaciones, a los desánimos para continuar el camino, es lo que nos torna personas especiales. Nadie vino a esta vida con la misión de juntar dinero y comer de lo bueno y de lo mejor. Ganar dinero y alimentarse es parte de la vida, pero no puede ser la razón de la vida.

Tengo la certeza de que personas como Martin Luther King, Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, Madre Teresa de Calcuta, y tantas otras anónimas, que lucharon y luchan para mejorar la vida de los más débiles y de los más pobres, no estaban motivadas por la idea de ganar dinero.

¿Qué mueve a esas personas generosas a trabajar diariamente, a no desistir nunca?

La respuesta es una sola: la conciencia de su misión en esta vida.

Cuando tienes conciencia de que a través de tu trabajo estás realizando tu misión, desenvuelves una fuerza extra, capaz de llevarte a la cima de la montaña más alta del planeta. Infelizmente, mucha gente se pierde en este viaje y distorsiona el sentido de su existencia pensando que acumular bienes materiales es el objetivo de la vida, y cuando llega al final del camino, percibe que sólo va a poder llevarse de aquí, el bien que hizo a las personas.

Si tienes angustia sin motivo aparente, está ahí un aviso para parar y reflexionar sobre tu estilo de vida. Escucha tu alma: ella tiene la orientación sobre cuál es el camino que debes seguir. Todo en la vida es una invitación para el avance y la conquista de valores en la armonía y en la gloria del bien.



Fuente: http://miaguilucho.wordpress.com

jueves, 7 de febrero de 2013

LA ESPIGA...♥


La misión de la espiga no es ser el lugar definitivo para la semilla. Cada semilla debe asumir la vida de una manera tan suya y personal, que pueda vivirla independientemente de la espiga en la que maduró.
Toda semilla que quiera cumplir con su vocación de vida, y con su misión por los demás, debe aceptar la deschalada y el desgrane.
Sólo si ha asumido su vida en plenitud y de una manera personal, será capaz de seguir viviendo luego de la desgranada. Y así podrá incorporarse al gran ciclo de la siembra nueva.


Si su vida es auténtica y acepta hundirse en el surco de la tierra fértil, su lento germinar en el silencio aportará al sembrado nuevo una planta absolutamente única, pero que unida a las demás, formará el maizal nuevo.


No es el maizal el que valoriza la identidad de las plantas. Es el valor irremplazable de cada planta en su riqueza y fecundidad lo que valoriza al maizal.


No es la sociedad nueva la que creará los hombres nuevos. Son los hombres nuevos quienes formarán la nueva sociedad.








Mamerto Menepace.

¿ES BUENO SABER CUAL ES MI MISIÓN?...MATÍAS DE STEFANO...♥



Deben de tener en cuenta los aspectos positivos y negativos de saber cuál es la misión.
Lo positivo, como dije: te posiciona en un nivel flexible de la evolución, en la que eres consciente de que todo lo que sucede te está preparando para esa función que has venido a realizar. Estás atento, y dispuesto a estas situaciones.
El lado negativo es que cuando uno reconoce su misión, está pendiente de su realización… y muchas veces eso le trae problemas. Querer que suceda ya, adelantar los tiempos, las acciones… llega la angustia y desesperación, pues las cosas no salen como se las espera, y así la frustración invade el cuerpo. Ve el contexto y se enloquece al ver la casi imposibilidad de su misión, y prácticamente termina por no cumplirla.


¿Entonces… cómo cumplo mi Misión?


En realidad, la Misión se cumple muy fácilmente: viviendo.
Despreocúpense de su Misión.
Hace mucho tiempo, antes de nacer, todos, cada uno de ustedes, se reunió con un grupo de almas, seres, guías y maestros con los cuales debatieron su misión, ellos están ahí para ayudarlos en el cumplimiento de la misma… ¿cómo? A través de “deja vú”, de señales, palabras, películas, libros, carteles incluso… ¿Cuál es mi punto? Que mucha gente cumple su Misión y muere sin saber que la ha cumplido… sin embargo, hizo lo que tenía que hacer.
Es la Nueva Era un hervidero de ideales que estaban trabados, pero no por haber estado en el inconsciente colectivo, no se hacían.


Nuestra mayor herramienta hoy a diferencia de ayer, es que SABEMOS que existe una Misión que hemos pactado cumplir. Cosa que antes no sabían, pero sin embargo, se cumplían por el inconsciente y subconsciente.
No importa cuál es nuestra misión, lo importante es estar atento a las señales que nos guían a su cumplimiento.
Piensen muy bien lo siguiente… hay muchos que se están conectando o que ya están conectados, y que entre los 5 años y los 20 años ya saben cuál es su misión, pero lo que no saben es que comenzará a concretarse a su 45 o 60 años de edad… mientras tanto pues… se frustran con la vida misma y entran en ira o melancolía. Por eso mismo, mi consejo es el siguiente:
No vivimos para cumplir con nuestra misión… nuestra misión es vivir. Disfruten de cada instante de la vida, siendo conscientes de que sus vidas son un importante eslabón que han de mover. No se detengan a observar y buscar el propósito de su vida, simplemente vivan, estén atentos, y encuentren el propósito.


Seguiré insistiendo:


"...No vivimos por nuestra misión, nuestra misión es vivir…
...no busquen el propósito de su vida, encuéntrelo en el vivir..."


jueves, 13 de septiembre de 2012

TODOS TENEMOS UNA MISIÓN SAGRADA...♥



De siempre hemos hecho una diferenciación entre los “humanos comunes” y los seres enviados con una misión especial.

Nosotros estamos, por supuesto, en el lado de los humanos comunes. Pero sólo porque es el más cómodo.

No es cuestión de humildad, ni de creencia firme, sino de auténtica comodidad.

Se vive muy bien en la falta de responsabilidades.

Decir que todos tenemos una Misión Sagrada es una afirmación que preferimos catalogar de tontería o de imprudencia, porque aceptarla implicaría un compromiso que, creemos, nos queda muy grande.

Decía Dürckheim en el libro EL MAESTRO INTERIOR: “El maestro interior somos nosotros mismos, bajo el aspecto potencial, hecho consciente, de lo que podríamos y deberíamos ser. El maestro interior, en el sentido de aptitud para comprender y reconocer esta potencialidad, exige cierto grado de evolución. Para oír como llamada la voz del maestro hay que estar presto a ello. Responder a esta llamada exige, no solamente coraje, sino cierta humildad.

No supone presunción reconocer al maestro en uno mismo. Hacerlo así eleva, colma y compromete a la vez: se precisa humildad para aceptar el peso de este compromiso y del camino a recorrer por esta Vía. La verdadera humildad no consiste sólo en no querer parecer más de lo que uno es. Es también aceptar ser más de lo que uno parece ser. Hay una falsa modestia que es, sencillamente, miedo a las responsabilidades. Y es un obstáculo para dejar emerger el maestro interior”.

La Divinidad, o Lo Superior, nos habitan. Son parte de nosotros o nosotros somos parte de Ello. Somos indivisibles.

Pero llamamos “humildad” a imaginarlos lejos y ajenos, y a considerarnos inferiores, antes que sabernos partícipes.

Sería bueno aceptar, como premisa, nuestro carácter sobrehumano o transpersonal. Sería bueno dejar de separar “humano” –en cuanto a burdo, pecador y torpe-, de “divino” –como celestial, perfecto, mágico, y… alejado-.

Si somos hijos de Dios no puede ser que no hayamos heredado alguna sus cualidades. Por lo menos, algunas de ellas. Si somos hermanos de Jesucristo, tendremos algo de él. Supongo.

Todos venimos al mundo con una misión Sagrada, que básicamente es la misma para todos:

Descubrirse.

Impartir y recibir Amor.

Ser nobles, honrados y buenos.

Respetar las leyes que nos parezcan respetables.

Cuidar al necesitado.

Compartir.

Ayudar desinteresadamente.

Aceptar y asumir la Divinidad en uno mismo.

Ser humildes y nobles.

Más lo que tú consideres apropiado añadir a esta lista.

Todo esto, por encima de la etiqueta que le ponemos de cotidiano, o de que se da por supuesto, son una misión a cumplir. Pero no sólo cuando es de nuestra conveniencia, sino de continuo.

Creo que deberíamos acostumbrarnos a apreciarlos y llamarlos por lo que verdaderamente son cada uno de ellos: pequeños milagros.

Pequeños Milagros para nosotros y para los demás. Porque si un necesitado nos ve aparecer ofreciéndole lo que necesita para resolver su problema, a los ojos de su corazón somos el Ángel que le aporta el Pequeño Milagro que le saca del apuro.

Tenemos la obligación, y esto lo afirmo rotundamente, de crear Momentos Mágicos para los otros, de ser el Ángel de la Sonrisa, el Ángel que provee de Abrazos, el Pequeño Dios de la Esperanza que hace ver que la vida es amable y que hay que seguir adelante a pesar de los pesares…

Nuestra misión no se limita a nosotros, sino que se extiende hasta los otros, sin los cuales somos nada, diga lo que diga el ego.

Si uno tiene dentro mucho bueno y no lo comparte, se le acaba pudriendo.

Aceptar la Espiritualidad, la Divinidad personal, y que uno es un Mago Extraordinario, son asuntos de valentía humilde; asuntos que acometer desde la modestia humana a la que no alcanza el ego, o desde la Divinidad a la que tampoco afecta.

Entregar a los otros, ser generoso, ser amable, Amar… son cualidades o capacidades que no se han de frenar, porque forman parte de la naturaleza. Es imposible “obligarse” a Amar o a entregarse. Se puede fingir, pero entonces no es natural.

Lo bueno es dejar que se revele lo que es y lo que hay, sin peros ni cortapisas; dejar que nuestra parte amable y sincera se exprese.

Lo bueno es dejar que la bondad se manifieste, se explaye, reparta toda la generosidad de la que dispone; lo maravilloso es saber que se puede hacer el bien, y hacerlo.

Lo estupendo es colaborar en que la vida de los demás sea un poco mejor porque nosotros hemos ayudado a ello.

Lo bueno es recibir con naturalidad el agradecimiento de los otros, y gozar de la dicha de que nos incluyan es sus oraciones, o que den gracias a su Dios porque han visto Su cuidado en nuestra acción.

Todos tenemos la Misión Sagrada de hacer de nosotros unas personas buenas y dignas, de hacer la vida más fácil y amable a los otros, de animar y ayudar, de colaborar y enseñar, de dar y darnos Amor…

Cumplamos esa Misión Sagrada.

Francisco de Sales

domingo, 22 de enero de 2012

NUESTRA MISIÓN...♥



Reina en nuestro interior el Yo eterno que anima la chispa divina personalizada, sin la cual no podríamos existir. El objeto de nuestra presencia en este mundo estriba en llevar a cabo la unión entre nuestro pequeño yo y nuestra alma, sacralizando de ese modo la existencia de la tierra.







R.Tagore.

viernes, 23 de diciembre de 2011

¿CUÁL ES MI MISIÓN...?...(PARTE 1)

Image du Blog hadrianus.centerblog.net 


Esta pregunta está hoy en boca de todos, desde niños hasta ancianos que buscan su Misión.
Es un dilema que ha estado vigente en la humanidad desde sus principios.
¿Cuál es el propósito de mi vida? ¿Qué rol cumplo en esta totalidad? ¿Qué importancia tengo en este Universo, aunque soy tan pequeño?

Todos tenemos un propósito… Cada semilla, ave, animal, cada humano, cada célula y estrella tienen un propósito por el cual existen. La existencia misma es un propósito: el movimiento; por más

absurdo que parezca, el propósito que todos juntos tenemos, es el constante movimiento, nunca debe detenerse, nuestra misma naturaleza lo necesita, nuestros sueños nos impulsan en los

momentos en que nos estancamos. Cuando la vida ha llevado a alguien a una monótona vida de oficina, de la cual sabe que no es su realidad, sus sueños son quienes muestran su propósito.

Nuestras habilidades, aquello en lo que somos buenos, nuestros hobbies, nuestras ideas, por más locas que sean, esos aspectos son los que están metidos en nuestra genética y personalidad, los

cuales nos guían hacia nuestro propósito individual. Hay que hacer caso a aquello que sabemos y tenemos como habilidades, ellas son el camino hacia nuestra realización.
La Misión, no es un trabajo que cumplir, muchas veces podemos creer que nuestra misión puede ser dura, o algo que hemos pactado… Pero en realidad, ella es nuestra propia realización como

seres.
En el proceso de realizar nuestra misión, la vida nos enseña las herramientas con las cuales la lograremos.

¿Cuáles son esas herramientas?

Tenemos dos tipos de herramientas para lograr el cumplimiento de nuestra misión: las Positivas y las Negativas. Ambas nos ayudarán.

Las Positivas son las que mencioné antes: nuestras habilidades, nuestros hobbies, aquello que nos agrada o en lo que somos buenos. Esto nos acerca a la misión, porque descubrimos que todo lo

que venimos a hacer al mundo, está relacionado con lo que nos hace felices.
Muchas veces la sociedad castigará o criticará a quienes son felices cumpliendo con sus habilidades, puesto que la sociedad capitalista o comunista no comprende cómo alguien puede subsistir sin

el esfuerzo natural al cual el humano está sometido; la idea siempre fue que había que trabajar con el sudor de la frente para lograr algo… Pero todos bien sabíamos que eso sólo es una parte del

aprendizaje, y que nuestro propósito no se logra con el sudor, sino con la alegría.



Matías De Stefano

lunes, 12 de diciembre de 2011

¿UNA MISIÓN EN LA VIDA?



Muchos andamos por la vida con esta pregunta. Es más, hay seres conflictuados por ella y al no encontrar respuesta siguen en una búsqueda angustiosa que lo único que hace es hacerles perder el presente. Cabe hacer la pregunta: ¿esa supuesta misión tan anhelada satisfará a mi ego o es una búsqueda real para Ser? Si por satisfacer a mi ego entiendo que significa: “al fin encontré lo que buscaba, mi mirada sobre mí y la de los otros cambiará. Logré hacer algo por lo que me admiraré y me admirarán…” Pobre de nosotros humanos si la “misión” fuera esa… Andaríamos por el mundo una inmensa mayoría que “no hemos hecho nada destacable” y una minoría que sí lo hizo. (Léase “escribir una gran obra”, “crear una importante fundación”, “cincelar una maravillosa estatua”, etc. etc.).

Sin embargo, ¿“crear algo grande es la misión”? ¿Cuántos de quienes lo lograron también llegaron a una profunda Paz interior?

Muchos de ellos trasmitieron sus vaivenes por una gran depresión o sus búsquedas constantes de “algo más”. ¿Será que en sus estados creativos, tuvieron chispazos de conexión o recuerdos de la Esencia Universal de la que participamos todos los seres desde la Unidad y por eso sus obras nos llegan al alma fuera del tiempo y el espacio?.

¿Y las respuestas?

Si partimos de la convicción de que la “misión en la vida” no es “crear algo destacable”, ¿cómo damos respuestas a la pregunta angustiante del inicio?. A menudo escuchamos: “tengo hijos, pero reconozco que no es esa mi búsqueda”, mis trabajos fueron siempre mediocres”, “necesito ayuda en este sentido, me siento vacío/a”, “no logré nada en mi vida”, etc. Pero a pesar de que esos planteos u otros produzcan sensación de vacío o angustia, es positivo que nos sintamos así. Quiere decir que estamos despertando y de acá en más no podremos seguir dormidos por la vida.

Las respuestas…Podrá haber muchas que vayan en distintos sentidos. Personalmente siento que es fundamental una Toma de Consciencia que nos lleve primero a nuestra Esencia y de ahí a la Unidad.

¿Qué significa estar “en Consciencia”?

Es comenzar a vivir con plenitud cada momento, desde la comprensión y el amor, estar presente. Puedo preguntarme, sea como sea mi vida y lo externo que me rodea, ¿“escucho”?, ¿”miro desde el alma? ¿salgo de mi ego y comprendo”, ¿en el abrazo doy un abrazo?...(esto no significa que andaré de acá en más abrazando fuerte, mirando con insistencia, mostrándoles a todos como cambié, etc). De todos modos, ya no es momento de mirar para atrás, es necesario que comience a verme, a sacarme las capas de superficialidad, reconocer mis miedos, conflictos, llegar a estar en Paz conmigo y ver mi entorno: desde el árbol a la brisa, desde el ser más cercano al más lejano, reconocerlos, amarlos y cuidarlos. Todo tiene que ver con todo. Si comienzo desde mi interior irradio hacia el afuera que en realidad no es “afuera”.

¿Cómo puedo ir logrando mi Paz interior?

Es un proceso que lleva tiempo, tiene sus idas y venidas, pero el intento es hermoso; puedo:
dejar de juzgarme y de juzgar;
reconocer que lo que clasifico de “bueno” o “malo” en los demás está también en mí en mayor o menor grado;
dejar de hacer suposiciones que solo me traen miedo e incertidumbre;
ver qué permito que ingrese en mi vida para “llenar el tiempo”;
dejar de crearme necesidades materiales para crearme más libertad;
no tomar las supuestas agresiones como algo personal, sino ver que el problema es del agresor;
tener una actitud amorosa y de respeto hacia mí, hacia todos los seres y hacia la Madre Tierra;
estar Presente y en Consciencia SIEMPRE (o todas las veces que pueda).

Y cuando voy silenciando los “ruidos de la mente”, puedo llegar a experimentar mi pertenencia a lo Divino y de ahí percibir que Soy en la Unidad. Y no se trata solo de lindas palabras. Paulatinamente comienzo a vivirlo. Y mi misión es “estar en Consciencia” en esta circunstancia en que me toca transitar y en la que tantos seres están despertando, gracias a la Divinidad y al Universo.

Autora: Normi Sartori.