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sábado, 12 de octubre de 2013

EL MIEDO HUMANO A LA MUERTE...DAVID TOPÍ...♥



Si habéis leído los artículos de los últimos meses ya habéis visto que llevo algún tiempo trabajando con terapia regresiva, tanto en mi como en otros amigos, para investigar, comprender y experimentar de primera mano todo lo que sucede, o nos sucede a cada uno, en el llamado periodo entre vidas, cuando no estamos embutidos en el cuerpo físico, cuando somos solo ese “ser” que entra y sale de un mundo energético, etérico, para ir a mundo denso, físico.

Personalmente las regresiones que he vivido me han abierto los ojos y me han dado una información que no tiene precio para mi, y para lo que me interesa conocer de este proceso que es el juego de la vida, y desde luego, como terapeuta, lo que he sacado investigando con amigos y compañeros ha sido mucho más, pero mucho más, sorprendente e interesante y me ha abierto las puertas a realidades mucho más grandes de lo que había soñado nunca y han puesto en marcha acontecimientos para los que ya no hay vuelta atrás.

De todo esto, y para los que queráis tener una idea de como funciona todo este mundo de la terapia regresiva os recomiendo los libros de Michael Newton y Brian Weiss, son básicos para empezar, no explican como hacer terapia, explican los resultados que ellos se han encontrado, y como yo estoy llegando en resultados igual de interesantes y paralelos, en algunos casos, creo que son una buena base para empezar a moverse por este mundo.

El tema que hoy tenia intención de explicar tiene que ver con lo que un “guía” me dijo una vez: “el mayor temor de los humanos es el temor a la muerte” (vamos a hablar de guías como nombre genérico para todo tipo de seres con los que interactuamos cuando estamos en el periodo entre vidas, normalmente en el llamado alto astral o en el plano mental, aunque en algunos casos, ¡mucho más lejos!).

Y parece ser cierto, desde el lado de los que estamos vivos, porque os aseguro que desde el lado de los que “se van” es totalmente lo contrario.

Una gran liberación y un gran trauma
Cada vez que he revivido una de mis muertes en alguna de mis vidas pasadas, ha sido una liberación. No puedo explicarlo mejor. Cada vez que salía de mi cuerpo, y si es correcta mi información, lo he hecho más de 1000 veces, lo veía ahí abajo, tumbado, donde fuera que estuviera cuando acababa de fallecer, me sentía libre, por fin todo había acabado, por fin volvía “a casa”. En uno de los libros de Michael Newton, otra persona dijo que salir de una vida es lo mismo que salir de una piscina donde has estado buceando durante muchos años, bajo el agua, y de repente salir a la superficie y respirar aire fresco. Pues eso.

Todas las personas que he sometido a regresiones, tras la salida del cuerpo se sentían bien, contentos, liberados. Luego hay otras emociones diferentes, pero son por otras causas. Yo he sentido cabreo, frustración, desespero y cansancio, pero, personalmente, ha sido por el hecho de haber entrado y salido de una vida sin haber cumplido la misión que me había propuesto cumplir, cosa de lo que te das cuenta inmediatamente tras abandonar el cuerpo físico, porque recuperas la memoria de quien eres en realidad. Lo mismo me ha pasado con algunos amigos que al salir se han sentido cansados y apesadumbrados, por los mismos motivos, pero no por haber dejado atrás la existencia física, que es siempre un motivo de “alegría” para el que se va.

Lo difícil es bajar de nuevo
Sin embargo, es curioso, que, para muchas almas (vamos a usar este termino de forma genérica como el ser que somos, aunque ya vimos en artículos anteriores lo que el alma es realmente en referencia al espíritu) es la entrada en una nueva vida lo que cuesta más. Primero, no todo el mundo quiere bajar de nuevo, a muchas almas les cuesta enormemente tener que volver a la Tierra, no hablo ya de errantes o almas que vienen a ayudar y bueno, se resignan a entrar una y otra vez para cumplir sus promesas de ayuda, sino de cualquiera de nosotros que simplemente entra y sale de una vida para recoger experiencias, crecer y evolucionar.

La entrada, en todos los casos, es lo más traumático del proceso. Salir del mundo eterico del alto astral y tener que bajar otra vez al mundo de la materia. No es fácil. Se hace con ilusión porque es otra aventura más, pero no siempre es algo que sea fácil, pues la entrada en un cuerpo físico exige ciertos sacrificios a ese ser, entre otros, reducir la vibración, encajar en un cuerpo pequeño, perder la memoria de quien eres, y tener que empezar de cero. No es de extrañar que la salida del “juego” de la vida sea siempre un “buf, por fin se terminó esta partida”.

La muerte no es el final de nada, es una transición entre dos estados. Una entrada y salida. Como dijo otro ser que estaba con la persona en el periodo entre vidas, “si no perdemos el miedo a morir, no terminaremos por aprender nunca a vivir”. Y es que cada uno de nosotros elegimos el momento de entrar y el momento de salir, nada ni nadie nos puede hacer cambiar esos dos puntos excepto nosotros mismos, por lo que todos nos vamos cuando lo consideramos oportuno, y cada cual tiene sus razones para abandonar una encarnación cuando lo hace, sin que eso signifique una modificación de los parámetros acordados con aquellos que tiene alrededor y con los que ha encarnado. Si se nos va gente antes de tiempo, desde nuestro punto de vista, es porque así lo habían decidido, si nos vamos nosotros antes que otros, es porque así lo hemos pactado. En este tipo de situaciones siempre hay pactos y acuerdos pre-karmicos.

Una amiga mía en una regresión donde estuvimos revisando su antepenúltima encarnación vino para vivir solo 15 años, darle un mensaje a sus padres, hacerlos despertar a un cierto tipo de visión del mundo y largarse de nuevo mediante un accidente provocado por ella misma a nivel de alma, pues la misión se había cumplido. Todos los casos son iguales y no hay fallos en el sistema. Los que se quieren ir antes de tiempo tienen que buscarse la vida para que los acuerdos y lecciones que habían prometido llevar a cabo se hagan de alguna otra forma, si es que ya no desea cumplir su parte del trato a nivel físico, pues el libre albedrio sigue existiendo, sin embargo, eso no le exime de la responsabilidad de cumplir esos acuerdos de alguna otra forma, de ahí que queden cosas pendientes entre personas de una vida a otra, o de ahí que se reconfiguren las vidas de aquellos que han sido “dejados atrás” para permitirles seguir creciendo y avanzando por otro lado. Todo este proceso es siempre dinámico, nunca es estático, y siempre está en constante re-parametrización y reconfiguración.

Fallecimientos masivos y desastres naturales
Por otro lado, muchas veces, cuando mueren miles de personas en desastres naturales, en eventos de enorme magnitud que nos afectan a todos a nivel del inconsciente colectivo, nos parece una desgracia que esto pueda suceder. Sin embargo, todas esas almas han acordado irse en ese preciso momento, y por eso esa persona se encontraba “ahí”, en ese lugar, en ese instante. Quizás las razones individuales de cada individuo sean diferentes, quizás no, quizás hay algún tipo de acuerdo, karma, lección o experiencia común necesaria. Pero, en todo caso, todos, a nivel de alma, sabían donde tenían que estar y cuando tenían que estar. A los que no les tocaba, su ser ya se encargó de sacarlos de la zona.

En estos momentos en los que nos encontramos en el planeta, el tema de los desastres naturales es algo in crescendo. Ya sabéis que los terremotos, huracanes, volcanes, socavones, tormentas fuera de control, etc., etc., llevan algún tiempo al alza y seguirán así. Sabemos que se debe al influjo de energías de alta vibración, que llamamos de cuarta densidad, chocando con energías de baja vibración, con clústeres de energías 3D negativas que tienen que desaparecer y transmutarse para que las otras puedan integrarse, y de ahí que la naturaleza esté haciendo un trabajo de equilibrio constante. Sobre este tema, otro guía nos dio una explicación muy clara en otra sesión.

La conversación había derivado al trabajo que están haciendo muchos seres de los planos no físicos para equilibrar los campos energéticos de la Tierra:

David: pero siguen habiendo muchos terremotos, huracanes, socavones, etc..

Guía: es necesario David

David: es para transmutar energía, supongo…

Guía: correcto. Cuando vosotros empleáis vuestro lenguaje, desastres naturales, no tendríais que llamarlos así, son equilibradores naturales. Hay gente en vuestro planeta, que, con su buena intención están trabajando en contra de estos equilibradores naturales, porque están pidiendo que no sucedan, que no se muevan. Y tienen que moverse, lo que pasa es que las personas, muchísimas personas que viven en vuestro planeta, no comprenden todavía la muerte física, ni siquiera la vida. Y lo ven como un drama, cuando no es ningún drama, es vida, en realidad todo es vida. Incluso la muerte es vida. No tendría sentido si no, y no el sentido que vosotros le dais. Es vida, más vida y más vida.

David: es una transición entre dos experiencias físicas, nada mas…

Guía: correcto David

Ya podéis ver el punto de vista de todos estos seres que nos asisten y que asisten al planeta, la muerte no representa nada más que quitarse una chaqueta, pasar un tiempo de descanso y volver a ponerse otra.

El problema es que este miedo a morir viene de la psique y del cuerpo orgánico que usamos, no proviene del ser que somos. El miedo a fallecer es parte del traje, no de la esencia, pero lamentablemente a veces el traje dirige la experiencia, y dejamos de estar en resonancia con la verdadera razón de nuestra encarnación: una visita temporal para poder recoger experiencias físicas, porque este no es nuestro hogar, nuestro hogar es el que está “allá arriba”, pues de allá venimos y allá volvemos entre “escapadas” al mundo físico, lamentablemente sin recordar cuando estamos en el mundo físico que esto solo es un momento de paso, y que estés en el plano que estés y en el estado que estés, todo es vida, vida y más vida.
http://www.soycocreador.net/2013/10/el-miedo-humano-la-muerte-david-topi.html


VÍA LUZ ARCOÍRIS

viernes, 1 de abril de 2011

La Vieja Historia Cultural: La Muerte es una Tragedia por Neale Donald Walsch




Hice una afirmación bastante atrevida en la parte anterior de esta discusión (Comprendiendo Japón) acerca de las miles de personas que perdieron la vida en Japón durante los últimos diez días. Dije que todos los que murieron lo hicieron porque “a un nivel que no es el nivel consciente, ellos eligieron hacerlo”.
Sé que eso es difícil de creer, dada la Vieja Historia Cultural que la humanidad ha creído y según la cual ha vivido por miles de años, y que la mayoría de la gente todavía considera que es verdad hoy en día.
Nuestra Vieja Historia cuenta que, salvo en raras ocasiones, los seres humanos nunca eligen morir, sino todo lo contrario, están en una lucha constante, a veces contra obstáculos aplastantes, para sobrevivir.
La vida física, según nuestra Vieja Historia, es el valor más alto, y por lo tanto, comprensiblemente, nos aferramos a ella tenazmente. Y va más lejos que eso. La Vieja Historia dice que tenemos que aferrarnos a ella tenazmente. Los seres humanos, dice la Vieja Historia, deben hacer todo lo posible para seguir con vida, pase lo que pase. Es en contra de la Voluntad de Dios no hacerlo, declara la Vieja Historia, y por lo tanto a los seres humanos no se les debe permitir morir por su propia elección.
Tan arraigada está esta Vieja Historia en nuestros sistemas sociales que incluso se ha hecho parte del derecho civil. A médicos compasivos, cuidadores, y cónyuges, se los está arrojando en la cárcel por ayudar a otros a para poner fin a sus vidas. No importa cuánto dolor tenga una persona, no importa lo incesante de su sufrimiento, Dios dice que no se les permite morir hasta que DIOS LO DIGA.
He estado en hogares donde personas han rezado fervorosamente a Dios para que se lleve a sus seres queridos. “Por favor Dios”, oí decir a una esposa acerca de su marido, muy cerca de la muerte, pero retorciéndose de dolor durante días, “por favor, libéralo, llévatelo, déjalo ir a casa contigo, él está sufriendo tanto, querido Señor.” Y entonces ella lloraba.
Tanto se ha convertido en parte de nuestro sistema de creencias esta Vieja Historia, que las compañías aseguradoras no pagan beneficios a los supervivientes de una persona que haya cometido suicidio. Al menos, no si una persona lo hace muy rápido. Si una persona se suicida lentamente – fumando, por ejemplo, y muriendo de cáncer de pulmón – el seguro paga. Pero si una persona se suicida en minutos en lugar de años, el pago es denegado. Así que no es una cuestión de si una persona ocasionó su propia muerte, es una cuestión de cuánto tiempo se llevó en hacerlo. Matarse rápido es inadmisible. Matarse lentamente es aceptable.
La Vieja Historia también dice que debemos llorar a los muertos, no sólo por nuestra pérdida, sino por la de ellos. Porque ellos han perdido algo de gran valor, dice la Vieja Historia. También tenemos una idea de que de algún modo algún conflicto le espera a la persona al otro lado de la muerte... y por eso oramos a Dios para que puedan Descansar en Paz.
Decimos que no sabemos con certeza lo que sucede después de la muerte, pero nuestra Vieja Historia nos dice que, o bien vamos al cielo o nos vamos directo al infierno, dependiendo del tipo de persona que hayamos sido y el tipo de vida que hayamos vivido.
En resumen, la Vieja Historia dice que la gente muere contra su voluntad; que es algo que no quieren hacer, pero que tienen que hacer. Y por lo tanto, es un acontecimiento trágico. Ciertamente, la muerte de tantos en Japón tras el terremoto y tsunami se ve como una gran tragedia humana, y no es mi intención ni deseo tomarlo a la ligera, ni que se vea así. Sin embargo... hay otra forma de considerar este evento en nuestra realidad...
La Nueva Historia Cultural: La Muerte es una Experiencia Gozosa
La Nueva Historia Cultural que se nos ofrece en Conversaciones con Dios nos dice que la muerte no existe. No, por lo menos, como nosotros la definimos. No es el final de la vida, porque la vida nunca se termina, dice la Nueva Historia, sino que sigue por siempre y para siempre, y aún más para siempre. Por lo tanto, la fecha en que una persona “muere”, en la Nueva Historia se la conoce como el Día de la Continuación de esa persona.
Es más, la Nueva Historia nos dice que el evento que los humanos llamamos muerte es una experiencia extática, marcada por un gran despertar a lo que es Realmente, una alegre reunión con cada ser querido que hayamos conocido (en esta vida o cualquier otra), y una feliz fusión con lo Divino.
Por último, las afirmaciones de la Nueva Historia que bien podrían producir el mayor choque cultural son sus anuncios de que la muerte nunca es y nunca puede ser impuesta a nadie, sino que siempre es elegida – y, lo que es aún más sorprendente, la muerte no es definitiva.
Todo esto es cierto, dice la Nueva Historia, debido a Quienes Somos. Cada alma es una individuación de la Divinidad, dice la Historia, y como tales, nada le puede pasar AL Alma, sino que todo pasa A TRAVÉS del Alma. Esto incluye la muerte. Por lo tanto ningún Alma muere nunca de ninguna manera, ni en ningún momento, que no sea de su propia elección. Tampoco le sucede nada a Lo Divino que sea en contra de la Voluntad de lo Divino. Ya que lo Divino es Todopoderoso y Omnipresente en Todas Partes y en Todo, un evento que ocurra en contra de su voluntad es, por definición, funcionalmente imposible.
La muerte es una experiencia sagrada, llena de verdad y de gracia, cuando Lo Que Es se conoce totalmente y no es simplemente imaginado; cuando todo dolor y sufrimiento de cualquier tipo, físico o emocional, se disuelve; cuando el miedo y la incertidumbre y la infelicidad se evaporan; y cuando la suave y gentil conciencia de la presencia eterna de Dios y la dulzura del amor incondicional de Dios se vierte en la Esencia de Nuestro Ser, revelando allí que es, y que siempre ha sido, nuestra Esencia misma.
Reconciliando las Historias: Por qué la Gente Elige Morir
Si se va a creer la Nueva Historia Cultural, muchas preguntas deberán ser contestadas. Muchas de ellas tendrán que ver con la Intención del Alma, si es que en efecto está eligiendo marcharse de esta vida física por su propia voluntad.
Como dije en la parte anterior de esta serie, muchas personas en duelo me dicen: “¿Quieres decir que mi esposa (esposo, madre, padre, hijo, etc.) en realidad eligió dejarme? ¿Qué me estás diciendo? ¿Qué me dice eso acerca de lo felices que eran conmigo?”
Si no tenemos cuidado, sin darnos cuenta vamos a convertir la Nueva Historia en una ocasión para la cólera. De hecho, todos hemos conocido personas que, incluso estando inmersas en la Vieja Historia Cultural, se han enojado con un ser querido por morir.
Las dos Historias se reconcilian cuando comprendemos plenamente y abrazamos la verdad que nos cuentan las dos historias: que quien muere nunca nos deja realmente, sino que siempre está con nosotros. Con nuestro simple pensamiento sobre ellos, su Esencia vuela a nosotros a la velocidad de la luz, revoloteando a nuestro alrededor, y de hecho, impregnando nuestro cuerpo. Podemos sentirlos con nosotros y dentro de nosotros.
Y aunque mucha gente diga que eso no es tan reconfortante como su mano cálida en la nuestra y su cuerpo para abrazar, encontramos un consuelo diferente, mucho mayor que el físico, en la fusión de la Esencia que duplica lo que ocurre entre nosotros y Dios en el momento de nuestra propia muerte. Puede haber una dicha en esta fusión que iguale la maravilla y la alegría del contacto físico; porque cuando se tocan las Almas, los cuerpos igualmente experimentan el éxtasis. Yo he conocido esto en mi vida cuando he sido tocado por Dios, y en algún momento incluso por pensar en alguien más. Otros lo han conocido también, y han escrito de eso en poemas y canciones.
Aun así, si el Alma de nuestro ser querido tan amado estaba tan feliz con nosotros, ¿por qué, realmente, se marchó? Esa sigue siendo la pregunta apremiante. La respuesta es que no se marchó, sino que elige ahoraquedarse con nosotros en una nueva forma, una forma mediante la cual nos puede mostrar más amor, y experimentar más unicidad y felicidad con nosotros, que cualquier otra expresión de vida en lo físico podría haber permitido.
Cuando un Alma parte del cuerpo, lo hace porque ha completado su viaje en esta expresión particular de vida. Ha experimentado lo que vino a experimentar, y ahora está lista para lo que podríamos llamar, en términos terrenales, su recompensa final; su premio mayor; y su mayor experiencia: la oportunidad de amar a sus Amados tan plenamente que, literalmente, se convierte en nosotros en una unión eterna de la Esencia de vida. El Alma de nuestro ser querido que partió se ha hecho una con nosotros, en cuerpo y alma. Y no hay cielo mayor que ése.
Imaginen poder impregnar el cuerpo de su Amado, hacerse Uno a un nivel sub-molecular, incluso mientras las Almas que están en el cielo hacen lo que quieren. Y así será, cuando su ser querido muera, en la Tierra como en el Cielo.
Hay más, mucho más, para decirles sobre esto y sobre muchas cosas. Todo ello, parte de La Nueva Historia Cultural. Todo ello, sorprendente y verdadero. Y todo ello de tal poder que puede cambiar la experiencia de la humanidad de sí misma, y la expresión de vida del mundo, para siempre.
No dejen de volver aquí. Traigan a otros a este lugar. Tengamos una conversación entre todos.
Sean amor, mis amados.
Neale

lunes, 14 de marzo de 2011

PARA REFLEXIONAR...

Iba La Peste camino a Bagdad cuando se encontró con Nasrudin. Él le preguntó ¿A dónde vas? La peste le contestó: "A Bagdad, a matar a diez mil personas". Después de un tiempo, la peste volvió a encontrarse con Nasrudín, muy enojado, le dijo: "Me mentiste. Dijiste que matarías a diez mil personas y mataste a cien mil". Y la peste respondió: "Yo no mentí, maté diez mil, el resto... se murió de miedo"