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lunes, 24 de febrero de 2020

OPTIMISTA-PESIMISTA

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miércoles, 18 de noviembre de 2015

OPTIMISMO REALISTA...♥

Elaine Fox: La gente que está muy implicada en lo que hace es más feliz. La felicidad no depende del dinero que se gana, sino de estar contento con lo que se hace, estar comprometido. Ese es uno de los elementos clave de la felicidad.

¿Podemos rediseñar nuestro cerebro?


Hasta cierto punto, sí. En mis investigaciones entreno a pesimistas para que dejen de serlo. Utilizaré como ejemplo la adicción al tabaco: de forma subliminal, el fumador asocia el tabaco con las áreas de recompensa. Mediante imágenes, conseguimos resintonizar imágenes y asociaciones.

¿Qué podemos hacer para ser un poco más optimistas?

Escribir un diario de la positividad en el que explicaremos todo lo bueno que nos ocurre. La memoria de las personas es muy sesgada: un pesimista recuerda más lo negativo que lo positivo, de modo que si escribe las cosas buenas, descubre que sus días son mucho más benévolos de lo que pensaba. Y está demostrado que diez minutos de meditación al día son muy poderosos.

Se asocia optimismo a ingenuidad.?


Las raíces del pesimismo están en el sistema del miedo, y las raíces del optimismo, en el del placer. Debemos mantener un equilibrio entre ambos; se trata de llegar a un optimismo realista. Pensar: “Hay cosas que pueden salir mal, pero yo podré superarlas”.

Breve extracto de una entrevista con Elaine Fox, neurocientífica, en La Vanguardia

VÍA PLANO CREATIVO

miércoles, 20 de marzo de 2013

Del optimismo ciego al pensamiento positivo responsable



En un contexto en que cada vez más gurús, libros y teorías proclaman una actitud positiva, quiero proponer una distinción importante. En mi práctica como coach, he observado que el pensamiento positivo a menudo se entiende de una forma muy desacertada, y se confunde con el optimismo ciego.
  • Retrato de un optimista ciego
Se fija objetivos cuyo resultado no depende solamente de él, y se apega a dichos objetivos, queriendo adaptar lo que le rodea a su antojo. Por ejemplo, “quiero que esta persona me trate mejor”, “quiero conseguir un millón de euros”… Una persona optimista ciega se genera expectativas, y va encajando según su puzzle a los demás y a las circunstancias. Busca el cambio de fuera y pone la responsabilidad fuera también. Si consigue lo que quiere, aumenta su autoestima y su felicidad según esos resultados, las mismas que tambalean en cuanto los resultados cambian (el dinero, el reconocimiento, el afecto, el éxito…). Si no consigue lo que quiere, se frustra y se pasa “al otro bando”: se vuelve pesimista y afirma frases como “soy un optimista con experiencia, soy realista”. Cuando en realidad lo que le ocurre es que era un optimista ciego, idealista, y chocó contra un gran muro que no vio porque tenía los ojos cerrados.
  • ¿Qué tienen en común un optimista ciego y un pesimista?
    • Son victimistas, es decir, se toman la vida de forma reactiva, y no proactiva o creativa, porque ponen el foco en las circunstancias y no en su responsabilidad.
    • Ambos están apegados a su idea o teoría de lo que deberían ser las cosas y pierden el contacto con la realidad, con la experiencia misma. Dejan de escuchar al mundo, a los demás, al mercado… porque están demasiado concentrados en escuchar sus propias ideas.
    • No asumen la responsabilidad de su vida, sino que delegan su felicidad y crecimiento a los resultados de fuera.
  • Características del pensamiento positivo responsable
  • Invita a tener objetivos, y a seguir confiando en nuestras posibilidades de éxito, pero haciendo énfasis en que es fundamental continuar trabajando mientras tanto, tanto si las cosas salen como esperábamos como si no, es decir, sin apegarnos a los resultados.
  • No busca transformar tanto lo de fuera, como transformarse desde dentro, y por eso no basa su positividad en expectativas de cambios externos, sino en el trabajo del propio cambio interior, hacia una actitud cada vez más positiva, pero no negando la dificultad de las circunstancias, ni negando sus emociones desagradables.
  • El pensamiento positivo responsable no actúa por miedo, ni por ilusión o negación de la realidad, sino que formula sus objetivos desde su firme voluntad, y la fuerza de su voluntad le hace ser capaz de encarar la realidad con coraje, liberar todo su potencial y recursos internos y transformar los problemas en oportunidades de crecimiento y aprendizaje continuos.
“Nadie dijo que sería fácil, sino que valdría la pena”. Nunca es tarde para salir de la vaga ilusión y el auto-engaño del optimismo ciego, y coger las riendas de un pensamiento positivo responsable, dispuesto a aceptar las dificultades y superarlas, sintiendo que el mero hecho de luchar por ello, independientemente de los resultados, ya merece la pena.
http://filocoaching.com

jueves, 10 de enero de 2013

Ante El Pesimismo De La Prensa, Practica El Optimismo Inteligente


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optimismoemocionalpsicologiaxxi copia

Juan Cruz: El Optimismo Emocionalmente Inteligente es precisamente todo lo contrario al falso optimismo; es un optimismo realista. En el sentido de que lo que hace es conectarnos emocionalmente con la realidad y con sus aspectos más favorables desde nuestros recursos.

Yo pienso que la base del optimismo está en la capacidad que tenemos los seres vivos para adaptarnos a la realidad, a los cambios, y salir fortalecidos. Esa capacidad es la que hace que las especies evolucionen. La tenemos en nuestros genes; si no, no hubiéramos llegado a donde estamos.

En el ser humano, por nuestra evolución cerebral, además tenemos la capacidad de decidir conscientemente y reflexionar sobre cómo queremos afrontar dichas situaciones. Incluso podemos imaginar y crear otras formas diferentes de actuar y ponerlas en práctica. Esa capacidad la tenemos cada persona, y también a nivel social.

No es saludable el bombardeo diario de informaciones negativas económicas, medioambientales y sociales, a veces emocionalmente insufribles, que impulsan mecanismos de indefensión aprendida, lo que lleva a muchas personas a comportarse pasivamente, y de evitación emocional, en plan “bueno, si yo no puedo hacer nada, qué más da”.

Sin embargo, creo que frente a todas esas noticias y situaciones adversas, hay otras cosas extraordinarias que están ocurriendo, y que realmente son las importantes para afrontar con ilusión y esperanza el futuro. Pienso que debemos mirar hacia esa dirección, porque donde colocamos nuestra mirada, colocamos también nuestra atención y la energía para construir nuestro mundo y mejorar el de las próximas generaciones.

ENTREVISTA COMPLETA EN NOTICIAS POSITIVAS.NET

VÍA PLANO CREATIVO

miércoles, 2 de mayo de 2012

OPTIMISTA O PESIMISTA?...♥☼♥



Lenín E. Salmon

Parecería una pregunta inocente, superficial, fácil de procesar para pasar a un tema más profundo. Pero en realidad hay pocas cosas más importantes en la vida que la actitud con que uno la vive, y la diferencia entre una predisposición positiva y una negativa puede ser vital para el significado final de nuestra existencia. Por definición pensaríamos que la inmensa mayoría de la gente es optimista, sus filas incrementándose cada día en un ambiente alentador y armonioso.

Pero no es así. Un considerable porcentaje de la población es escéptica, desconfiada, depresiva, con una visión de bajas expectativas sobre la forma en que el mundo y la vida lo va a tratar, fijándose más en los errores y fracasos que en los aciertos; resaltando los perjuicios y a menudo ignorando cualquier pequeña señal positiva (ven el “vaso medio vacío”). Por supuesto que una persona que tiene un enfoque lúgubre hacia la vida no espera un día soleado, ni lo disfrutará si sucede. Lo poco que logrará confirmará su profecía.

En el campo opuesto se encuentran las personas que esperan que las cosas salgan bien, y sus deseos positivos les hacen apreciar cada pequeña evidencia de progreso hacia la meta deseada; su talante es animado, su humor agradable, y piensan que su motivación constructiva va a ayudar a conseguir resultados favorables (ven el “vaso medio lleno”). Son las personas que no se desaniman por fracasos enfrentados en el camino a sus objetivos finales y se sienten con derecho a disfrutar de sus triunfos, que los hacen sentir aún más optimistas sobre sus siguientes desafíos.

Los pesimistas piensan que son realistas y que los otros viven de ideales y fantasías no siempre realizables. Pero, ¿quién tiene la razón? Tal vez Henry Ford lo resumió al decir: “Si piensas que puedes, o piensas que no puedes, tienes razón”, porque eso es lo que va a suceder. Lo que ha venido quedando en claro con el paso del tiempo es que la gente optimista, positiva, goza de mejor salud, maneja mejor el estrés protegiendo su sistema inmunológico y vive en promedio un par de años más que los pesimistas. Es un tema sobre el que debemos reflexionar.

Fuente: http://www.larevista.ec