“No somos seres humanos que tienen experiencias espirituales... En realidad somos seres espirituales que están viviendo una experiencia humana" blog de metafísica,cambio de conciencia y autoayuda.
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sábado, 14 de agosto de 2021
TODO TIENE UNA RAZÓN DE SER
Después de los atentados del 11 de septiembre, una empresa que tenía sus oficinas en el World Trade Center invitó a sus ejecutivos y empleados que por alguna razón habían sobrevivido al ataque, para compartir su sus experiencias.
La gente estaba viva por las razones más pequeñas eran pequeños detalles como estos:
- Al director de una compañía se le hizo tarde porque era el primer día de kínder de su hijo;
- Una mujer se retrasó porque su despertador no sonó a tiempo;
- A uno se le hizo tarde porque se quedó atorado en la carretera en la que había un accidente;
- A otro sobreviviente se le fue el autobús;
- Alguien se tiró comida encima y necesitó el tiempo para cambiarse;
- Uno tuvo un problema con su auto, que no arrancó;
- Otra regresó a contestar el teléfono;
- Otra ¡tuvo un bebé!
- Otro no consiguió un taxi.
- Pero la historia que más impresionó fue la de un señor que se puso un par de zapatos nuevos esa mañana, y antes de llegar al trabajo le había salido una ampolla. Se detuvo en la farmacia por una curita y por eso está vivo hoy.
- Ahora, cuando me quedo atorado en el tráfico; - cuando pierdo un elevador;
- cuando regreso a contestar un teléfono;
y muchas otras cosas que me desesperan, pienso primero:
“Este es el lugar exacto en el que debes estar en este preciso momento”...
-La próxima vez que tu mañana te parezca enloquecedora, los niños tarden en vestirse, no logres encontrar las llaves del auto, te encuentres todos los semáforos en rojo...
- no te enojes ni te frustres.
ESTÁS EN EL LUGAR CORRECTO... A LA HORA EXACTA.
lunes, 18 de diciembre de 2017
CUANDO SOMOS UN MILAGRO...HISTORIA DE VIDA...♥
Conducía de vuelta a casa alrededor de las cinco, tras de una reunión, atascado en el tráfico del Bulevar Colorado, cuando el auto comenzó a fallar y se apagó a duras penas pude empujarlo, maldiciendo, a una estación de gasolina, contento solamente de no estar obstruyendo el tráfico y que tendría un lugar más tranquilo para esperar la grúa. Ni siquiera se podía enderezar. Antes de que pudiera hacer la llamada, vi a una mujer saliendo de la tienda de conveniencia que pareció resbalarse sobre el hielo y cayó sobre un dispensador de combustible, por lo que me levanté y fui a ver cómo estaba.
Cuando llegué donde estaba, parecía más bien que había sido más sobrecogida por el llanto que por la caída; era una joven mujer que se veía bastante desaliñada con ojeras alrededor de sus ojos. Dejó caer algo cuando la ayudaba a levantarse y lo recogí para dárselo. Era una moneda de cinco centavos.
En ese momento, todo quedó claro para mí: la mujer llorando, la antiquísima camioneta repleta de cosas con tres muchachos en la parte de atrás (uno en un asiento del auto), y el dispensador de combustible leyendo $4.95. Le pregunté si todo estaba bien y si necesitaba ayuda, a lo que ella seguía diciendo: "No quiero que mis hijos me vean llorando", así que nos paramos al lado opuesto del dispensador a su auto. Ella dijo que conducía hacia California y que las cosas estaban muy duras para ella en ese momento. Así que le pregunté: "¿Y está orando?" Eso la hizo alejarse de mí un poco, pero le aseguré que no era un loco y le dije: "Él la oyó y me envió".
Saqué mi tarjeta de crédito y la pasé por el lector de tarjetas para que pudiese llenar el tanque de su auto, y mientras cargaba el combustible, me dirigí al McDonald's de al lado y compré dos grandes bolsas de comida, algunos certificados de regalo por más, y una gran taza de café.
Ella le dio la comida a los muchachos en el auto, quienes le cayeron como lobos, y nos quedamos parados junto al dispensador comiendo papitas fritas y conversando un poco.
Me dio su nombre y compartió que vivía en Kansas City. Su novio la había abandonado hacía dos meses y no había podido arreglárselas sola. Sabía que no tendría dinero para pagar la renta el 1 de enero por lo que, finalmente, había llamado a sus padres, con quienes no se había comunicado en cinco años. Ellos vivían en California y le dijeron que podía mudarse con ellos y comenzar de nuevo allá. Así que empacó todo lo que poseía en el auto. Le dijo a los muchachos que se iban a California para Navidad, pero no que se mudaban para allá.
Le di mis guantes, un breve abrazo y dije una rápida oración a su favor por seguridad en el viaje. Al dirigirme a mi auto, ella dijo: "Así que, es Ud. un ángel o algo parecido?" Eso, definitivamente, me hizo llorar. Le dije: "Querida, para esta época, los ángeles están muy ocupados, así que a veces, Dios utiliza a gente normal".
Fue tan increíble ser parte del milagro de alguien. Y, por supuesto, como pueden imaginarlo, cuando me subí a mi auto, encendió de una vez y me llevó a casa sin problema alguno.
Lo meteré al taller mañana para revisarlo, pero sospecho que el mecánico no hallará problema alguno con él. Algunas veces los ángeles vuelan tan cerca de uno que podemos escuchar el batir de sus alas...
Escrito por un interno de medicina de Denver Metropolitana
viernes, 8 de diciembre de 2017
La impresionante historia del niño que cuenta cómo era su vida antes de nacer en la Tierra.
El chico ya está grande. Pero en 1991, cuando
tenía pocos años, no tuvo mejor idea que escribir un libro revolucionario llamado “Vengo del Sol”. Un recopilado de todos los recuerdos de un niño, Flavio Cabobianco, entre los 3 y 10 años de edad. Un testimonio que puede ayudar enormemente a otros niños que estén pasando por lo mismo y, a la vez, a los adultos que deben aprender a escucharlos con mente abierta. Ellos son nuestros grandes Maestros.
El libro surgió a partir de un trabajo de ordenamiento que hizo la periodista austro-argentina Ama Hilde Brostrom sobre las de notas de Alba Zuccoli y Omar Néstor Cabobianco, los padres de Flavio. En los encuentros con ella, Flavio, que entonces tiene 8 años, agregó comentarios a los dibujos y esquemas que facilitaban, según el pequeñito, la comprensión de sus explicaciones sobre temas como la formación de la materia, la misión al encarnar, los recorridos de las almas, la energía de los planetas y el Universo, el tiempo-espacio, etc.
“El libro que terminé de gestar cuando tenía aún diez años cambió mi vida rotundamente. Nos educan para olvidar que creamos, co-creamos lo que llamamos realidad. La vida es tan mágica… vivir es un acto creativo. La escritura es para que hable el alma; o si no, no vale la pena. A veces estoy confundido. Estar confundido es fantástico porque es estar aprendiendo y estar vivo. Prefiero expresarme en un libro porque tiene vida, tiene mi energía. Al abrir sus hojas otorga todo lo que tiene para entregarlo al mundo”, dijo Flavio, pocos tiempo después de terminar su obra.
Prólogo imperdible
“Nuevos niños están naciendo. Son humanos diferentes, aunque no lo parezcan. Yo soy sólo uno de ellos, uno de los primeros. La humanidad está cambiando. La conexión con lo espiritual está más abierta. Todos los niños pueden ahora mantenerse unidos a su esencia. Los bebés lloran porque es muy difícil este planeta. Un bebé trata de expresarse vía telepática, pero no le funciona porque todo aquí es muy denso. Ve todo, lo malo y lo bueno, lo falso y lo verdadero. En otros planetas uno ve lo que quiere. Ver es una manera de decir, ya que no hay ojos físicos, uno se focaliza en lo que le interesa y se puede cerrar cuando quiere. El recién nacido está asustado, encerrado en la realidad física.
Extraña la unidad esencial de donde viene, entonces se adhiere rápidamente a las personas que lo cuidan. Traspasa a los padres el lugar del Ser Supremo. Los padres, si creen sólo en lo material, lo involucran cada vez más en lo físico. Al enseñarle a hablar, limitan su pensamiento. Los niños al crecer, van perdiendo la conexión con su origen. Para ayudar a los chicos hay que ayudar a los grandes. Si los padres están abiertos, van a cuidarlos sin imponerles sus propias ideas, su visión del mundo. Lo principal es darles espacio, darles tiempo, dejarlos pensar, dejarlos que hablen.
Los humanos aprenden a usar un solo punto de vista, el cotidiano que sirve para lo físico y para vivir en sociedad. Los niños, al jugar practican esta realidad. Seguir abierto es mantener otros puntos de vista. Por ejemplo, el punto de vista Exterior es “ver” desde fuera de la Tierra y, más aún, desde fuera de la parte manifestada del Universo. El punto de vista Central es “ver” desde el Núcleo, esencia energética de Dios. El punto de vista Interior es “mirar” desde dentro del núcleo interno del propio ser, y ver el núcleo de otros seres. A los niños se les hace practicar sólo el punto de vista Cotidiano. Entonces limitan el uso de sus ondas mentales y aprenden a focalizarse en el plano físico. Es como usar apenas una partecita de una computadora.
Una vez que están programados de esta manera, es difícil que se abran, pueden confundirse. Hay que tener mucha paciencia para reabrir la conexión espiritual. La mayor parte de los seres humanos viven toda su vida olvidados de la totalidad. La unidad superior la mantienen cuando son bebés y a veces la recuperan poco antes de morir. Buscan la felicidad externa porque pierden la interna. Sufren por los deseos y también por la adicción a otros seres humanos. Un niño nuevo sabe que es parte de la Totalidad. Si se le quiere enseñar la idea de “mío” se confunde, cree que todo es de él. Hay que dejarlo compartir.
Flavio, 8 años“
VÍA LUZARCOÍRIS
tenía pocos años, no tuvo mejor idea que escribir un libro revolucionario llamado “Vengo del Sol”. Un recopilado de todos los recuerdos de un niño, Flavio Cabobianco, entre los 3 y 10 años de edad. Un testimonio que puede ayudar enormemente a otros niños que estén pasando por lo mismo y, a la vez, a los adultos que deben aprender a escucharlos con mente abierta. Ellos son nuestros grandes Maestros.
El libro surgió a partir de un trabajo de ordenamiento que hizo la periodista austro-argentina Ama Hilde Brostrom sobre las de notas de Alba Zuccoli y Omar Néstor Cabobianco, los padres de Flavio. En los encuentros con ella, Flavio, que entonces tiene 8 años, agregó comentarios a los dibujos y esquemas que facilitaban, según el pequeñito, la comprensión de sus explicaciones sobre temas como la formación de la materia, la misión al encarnar, los recorridos de las almas, la energía de los planetas y el Universo, el tiempo-espacio, etc.
“El libro que terminé de gestar cuando tenía aún diez años cambió mi vida rotundamente. Nos educan para olvidar que creamos, co-creamos lo que llamamos realidad. La vida es tan mágica… vivir es un acto creativo. La escritura es para que hable el alma; o si no, no vale la pena. A veces estoy confundido. Estar confundido es fantástico porque es estar aprendiendo y estar vivo. Prefiero expresarme en un libro porque tiene vida, tiene mi energía. Al abrir sus hojas otorga todo lo que tiene para entregarlo al mundo”, dijo Flavio, pocos tiempo después de terminar su obra.
Prólogo imperdible
“Nuevos niños están naciendo. Son humanos diferentes, aunque no lo parezcan. Yo soy sólo uno de ellos, uno de los primeros. La humanidad está cambiando. La conexión con lo espiritual está más abierta. Todos los niños pueden ahora mantenerse unidos a su esencia. Los bebés lloran porque es muy difícil este planeta. Un bebé trata de expresarse vía telepática, pero no le funciona porque todo aquí es muy denso. Ve todo, lo malo y lo bueno, lo falso y lo verdadero. En otros planetas uno ve lo que quiere. Ver es una manera de decir, ya que no hay ojos físicos, uno se focaliza en lo que le interesa y se puede cerrar cuando quiere. El recién nacido está asustado, encerrado en la realidad física.
Extraña la unidad esencial de donde viene, entonces se adhiere rápidamente a las personas que lo cuidan. Traspasa a los padres el lugar del Ser Supremo. Los padres, si creen sólo en lo material, lo involucran cada vez más en lo físico. Al enseñarle a hablar, limitan su pensamiento. Los niños al crecer, van perdiendo la conexión con su origen. Para ayudar a los chicos hay que ayudar a los grandes. Si los padres están abiertos, van a cuidarlos sin imponerles sus propias ideas, su visión del mundo. Lo principal es darles espacio, darles tiempo, dejarlos pensar, dejarlos que hablen.
Los humanos aprenden a usar un solo punto de vista, el cotidiano que sirve para lo físico y para vivir en sociedad. Los niños, al jugar practican esta realidad. Seguir abierto es mantener otros puntos de vista. Por ejemplo, el punto de vista Exterior es “ver” desde fuera de la Tierra y, más aún, desde fuera de la parte manifestada del Universo. El punto de vista Central es “ver” desde el Núcleo, esencia energética de Dios. El punto de vista Interior es “mirar” desde dentro del núcleo interno del propio ser, y ver el núcleo de otros seres. A los niños se les hace practicar sólo el punto de vista Cotidiano. Entonces limitan el uso de sus ondas mentales y aprenden a focalizarse en el plano físico. Es como usar apenas una partecita de una computadora.
Una vez que están programados de esta manera, es difícil que se abran, pueden confundirse. Hay que tener mucha paciencia para reabrir la conexión espiritual. La mayor parte de los seres humanos viven toda su vida olvidados de la totalidad. La unidad superior la mantienen cuando son bebés y a veces la recuperan poco antes de morir. Buscan la felicidad externa porque pierden la interna. Sufren por los deseos y también por la adicción a otros seres humanos. Un niño nuevo sabe que es parte de la Totalidad. Si se le quiere enseñar la idea de “mío” se confunde, cree que todo es de él. Hay que dejarlo compartir.
Flavio, 8 años“
VÍA LUZARCOÍRIS
domingo, 5 de febrero de 2017
EL VESTIDO DE ALGODÓN BARATO...♥..HISTORIA DE VIDA.
Malcolm Forbes
Una mujer en un desteñido vestido de algodón barato y su esposo, vestido con un raído traje, se bajaron del tren en Boston, y caminaron tímidamente sin tener una cita a la oficina de la secretaria de Presidente de la Universidad de Harvard.
La secretaria adivinó en un momento que esos venidos de los bosques, campesinos, no tenían nada que hacer en Harvard y probablemente no merecían estar en Cambridge.
‘Desearíamos ver al presidente’ dijo suavemente el hombre. ‘El estará ocupado todo el día’ barbotó la secretaria.
‘Esperaremos’ replicó la mujer.
Por horas la secretaria los ignoró, esperando que la pareja finalmente se desanimara y se fuera. Ellos no lo hicieron, y la secretaria vio aumentar su frustración y finalmente decidió interrumpir al presidente, aunque era una tarea que ella siempre esquivaba.
‘Tal vez si usted conversa con ellos por unos minutos, se irán’ le dijo. El hizo una mueca de desagrado y asintió. Alguien de su importancia obviamente no tenía el tiempo para ocuparse de ellos, y el detestaba los vestidos de algodón barato y los raídos trajes en la oficina de su secretaria.
El presidente, con el ceño adusto y con dignidad, se dirigió con paso arrogante hacia la pareja. La mujer le dijo ‘Tuvimos un hijo que asistió a Harvard por solo un año. El amaba a Harvard. Era feliz aquí. Pero hará un año, murió en un accidente. Mi esposo y yo deseamos levantar un memorial para el, en alguna parte del campus’. El presidente no se interesó. El estaba en shock.
‘Señora’, dijo ásperamente, ‘no podemos poner una estatua para cada persona que asista a Harvard y fallezca. Si lo hiciéramos, este lugar parecería un cementerio.’. ‘Oh no’, explicó la mujer rápidamente. ‘No deseamos erigir una estatua. Pensamos que nos gustaría donar un edificio a Harvard’
El presidente entornó sus ojos. Echó una mirada al vestido de algodón barato y al traje raído, y entonces exclamó ‘Un edificio! ¿Tienen alguna remota idea de cuanto cuesta un edificio? Hemos gastado más de siete millones y medio de dólares en los edificios aquí en Harvard!’
Por un momento la mujer quedó en silencio. El presidente estaba feliz. Tal vez se podría deshacer de ellos ahora. La mujer se volvió a su esposo y dijo suavemente ‘¿eso es todo lo que cuesta iniciar una universidad? ¿Por qué no iniciamos la nuestra?’ Su esposo asintió. El rostro del presidente se oscureció en confusión y desconcierto. El Sr. Leland Stanford y su esposa se pararon y se fueron, viajando a Palo Alto, California donde establecieron la universidad que lleva su nombre, la Universidad Stanford, en memoria de un hijo del que Harvard no se interesó.
Usted puede fácilmente juzgar el carácter de los demás por la forma en que tratan a quienes piensan que no pueden hacer nada para ellos.
Fuente: http://cronicasyrelatos.blogspot.com
miércoles, 2 de julio de 2014
Una privilegiada familia se muda a los barrios bajos...HISTORIA DE VIDA
Una privilegiada familia sudafricana ha estado bajo escrutinio público después de haberse ido a vivir a un campamento para pobres ilegales, con la intención de averiguar cómo vive la otra mitad de la población.
“Dale a un niño todo el amor y la atención y serán felices en cualquier lugar”, escribió Ena Hewitt en el blog de la familia “Mamelodi for a Month”, donde escribe sobre el experimento social que tenía como propósito expandir los horizontes de la familia y entender más sobre la pobreza. “Ha habido momentos difíciles”.
En agosto, Ena y su esposo, Julian con sus hijas Julia de 4 años y Jessica de 2 se pusieron un presupuesto muy estricto y cambiaron su lujosa finca por una choza de latón sin electricidad ni plomería, justo a un costado de la casa de su ama de llaves. Y aunque tal parece, por lo que escriben en el blog familiar, que han aprendido lecciones dignas de los barrios bajos, como dormir juntos en las noches para permanecer calientes, o temerles a los adolescentes locales adictos a la Nyaope (una mezcla de heroína, marihuana, veneno para ratas, cloro y drogas retrovirales), los Hewitt también han sido sermoneados por muchos críticos que dicen que su aventura es una burla para la verdadera pobreza y los restos del Apartheid.
La familia ha sido llamada “condescendiente” y los han acusado de ser “gente ensimismada que no puede ver más allá de sus propios sentimientos de culpa” mientras participan en “pornografía de pobreza”
El efecto, o la falta de éste, que ha tenido en sus hijas también ha sido cuestionado.
“Puedo apreciar cómo los valores de los padres los condujo a tomar la decisión de querer entender cómo viven otros, pero no creo que unas niñas de 2 y 4 años puedan beneficiarse de la experiencia como lo haría un adulto”, Jamie Howard, una psicóloga clínica con el Child Mind Institute, le dijo aYahoo Shine. “Básicamente se les están pegando a sus padres, un poco confundidas”. Eso es porque están en una edad donde siguen desarrollándose mentalmente.
“Creo que los adolescentes podrían comenzar a entenderlo. Pero [los niños de esta edad] solo tienen una capacidad limitada para comprender el punto de vista de los demás, y su principal preocupación es satisfacer sus necesidades básicas “, dice Howard, quien agregó que la experiencia puede incluso no tener un impacto duradero, ya que los recuerdos de la infancia empiezan grabarse alrededor de los 3 años.
Pese a las críticas, muchas personas, incluyendo a su ama de llaves, Leah Nkambule, otros de sus vecinos y muchos seguidores de Twitter, han alabado los esfuerzos de la familia de querer disminuir la brecha que existe.
“Es difícil criticar a alguien que trata de atraer la atención al problema de la pobreza”, Sendhil Mullainathan, profesor de economía de Harvard y coautor del libro “Scarcity: While Having Too Little Means So Much”, le dijo a Yahoo Shine. “En cierto modo esto es una reminiscencia de ‘Nickel and Dimed’”. Se refiere al libro de 2001 sobre la investigación de la escritora Barbara Ehrenreich y la vida de los trabajadores pobres, escrita desde su perspectiva como periodista encubierta trabajando como camarera, conserje y empleada de Walmart.
Pero si bien sería un error menospreciar el esfuerzo de los Hewitt, añade que “sería muy peligroso sugerir que han experimentado plenamente la pobreza.” Parte de eso, Mullainathan explica, se debe a que, mientras que algunos de los efectos de un mal ambiente (como el miedo de robo) pueden ser experimentados rápidamente, otros toman tiempo. “¿Cómo se puede simular la falta de cuidado dental que lleva a un dolor punzante, la falta de atención médica que te deja enfermo y quizá los recuerdos de un niño (o la esposa) perdidos durante un parto?”
El coautor del libro, Eldar Shafir, profesor de psicología y asuntos públicos de la Universidad de Princeton, está de acuerdo. Le contó a Yahoo Shine que probablemente la mayor preocupación entre los críticos de este tipo de ejercicios es el riesgo de aprender las lecciones equivocadas”, o al menos de no apreciar el peso de las cosas que son reales”.
Como ejemplo, Shafir menciona una entrada del blog de la familia acerca de las ventajas de vivir en el barrio y de compartir una cama individual. “Todos dormimos en una cama aquí (un hábito que estoy seguro va a ser difícil de romper una vez estamos de vuelta en casa) pero a las niñas les encanta”, escribió Ena. “Es cálido, se sienten amadas y les damos un montón de abrazos en la noche cuando hace frío”
Shafir explica que “compartir una cama parece acogedor y lindo cuando se trata de una experiencia como de campamento de un mes. Pero es un verdadero reto, que afecta el sueño, la intimidad, la privacidad cuando alguno se enferma… cuando es la única manera, mes tras mes”.
Fuente: YahooNoticias
VÍA NECESITO DE TODOS
lunes, 14 de abril de 2014
SALVÓ A UN HOMBRE Y 20 AÑOS DESPUÉS A SU HIJO...HISTORIA DE VIDA...♥
Hombre salva a niño de ahogarse, 20 años después de salvar al padre del niño en el mismo lugar y en la misma situación.
Pueblo de Beicheng, Ciudad de Danyang, Corea del Sur: 20 años después de salvar la vida de un hombre que se ahogaba en un estanque cercano a Beicheng. Wang Weiging ( 58 ) ha salvado la vida del hijo de ese mismo hombre, en el mismo lugar y en las mismas circunstancias.
"Estaba caminando cerca del estanque con mi nieto, y vi a un niño que se estaba ahogando en el agua," dijo Weiging. El abuelo del niño, Wang Huajian, quedó asombrado al llegar al lugar de los hechos y ver quien era el rescatador.
"Casi no puedo creerlo, y no sé como expresar mi gratitud," dijo. En honor al hombre que ha salvado la vida de dos miembros de su familia de dos generaciones distintas, Huajian le ha confeccionado una pancarta conmemorativa de seda.
Fuente: Ananova.com
martes, 4 de marzo de 2014
ELIJAH, EL NIÑO QUE HABLA CON SUS ABUELOS MUERTOS Y PREDICE ABORTOS Y NACIMIENTOS
Elijah Howell es un niño de 4 años que recuerda al protagonista de la célebre película ‘El sexto sentido’ debido a los supuestos poderes paranormales que, por ejemplo, le permitieron predecir el aborto espontaneo de su madre.
Greg y Heather Howell, una pareja de Naples, en Florida, asegura que su hijo Elijah manifestaba un comportamiento inusual ya desde temprana edad, informa ‘Daily Mail’. Según ellos, su hijo no solo empezó a hablar a los diez meses formando oraciones completas, si no que, al parecer, se comunica con sus abuelos muertos.
“Me pareció tan espeluznante, pero no de una manera negativa “
Por si esto no fuera poco, el niño llegó a predecir el aborto espontáneo de su madre, así como que más tarde daría a luz a dos niños gemelos. “Me pareció tan espeluznante, pero no de una manera negativa”, confesó la madre.
Los Howells llamaron a una experta psíquica, Denise Lescano, que lleva años ayudando a la policía a resolver crímenes con su capacidad psíquica, y que confirmó las habilidades sobrenaturales de Elijah.
La médium asegura que entró en contacto con los abuelos muertos del niño y descubrió que, precisamente, la abuela fue la que dio a Elijah el mensaje sobre el aborto espontáneo de su madre y del nacimiento de los gemelos.
“Elijah muestra todas los señales de ser un niño muy dotado con la capacidad de conectarse con el mundo de los espíritus”, sentenció Lescano al final de su visita.
http://actualidad.rt.com/sociedad/view/121125-sexto-sentido-nino-muertos-predicir
VÌA LUZ ARCOÍRIS
lunes, 24 de febrero de 2014
La conmovedora carta de la mamá de una niña autista “al desconocido del avión”
Kate es la pequeña hija de Shanell Mouland. Tiene tres años y es autista, por lo que para su mamá es una niña muy especial. La familia había viajado a Orlando Florida, Estados Unidos, desde su hogar en Canadá, por unas vacaciones y ella y Kate tuvieron que compartir el tercer asiento de su fila del avión con un extraño. El hecho atemorizó a Shanell, ya que viajar por más de dos horas junto a una nena con dicha condición no suele ser placentero para ningún pasajero.
Por suerte la persona que se sentó a su lado fue de lo más agradable y al instante comprendió la situación sin que la mamá debiera dar explicaciones o disculpas por nada. Este completo desconocido interactuó con su hija desde el primer momento, le mostró su computadora portátil, le habló con paciencia, jugó con sus muñecas y la miró directo a los ojos durante todo el tiempo.
Acostumbrada a sufrir malos tratos por el comportamiento de las personas ante el autismo de Kate, Mouland estaba encantada con este hombre. Tanto que decidió publicar una carta abierta en su blog y en su facebook agradeciéndole a este extraño la buena voluntad y el amor con el que trató a su compañera de viaje. Sus palabras fueron tan conmovedoras que al instante se viralizaron por la Web y se convirtieron en furor.
Palabras de amor y agradecimiento
La carta se llamó “Querido ‘papá’ del asiento 16C” (“Dear ‘daddy’ in seat 16C”, en el idioma original). A lo largo del texto, Shanell explicó que su hija lo llamó así apenas lo vio ya que, aunque no lo conocía, se sintió siempre segura y a gusto con el pasajero. El hombre nunca la corrigió, no se ofendió, ni se molestó. Sino que interactuó con la pequeña hablándole y jugando con ella. “Kate te concedió algún momento de tranquilidad mientras jugaba con sus muñecas Anna y Elsa. Un gesto muy considerado por su parte, el librarte de jugar con sus Barbies; aunque seguro que a ti no te hubiera importado. Estoy segura de que tú también tienes hijas pequeñas”, relata en la carta.
Al finalizar, Mouland le dice: “Por todo esto, muchas gracias. Gracias por no hacerme repetir esas horribles frases de disculpa que siempre me veo obligada a decir en público. Gracias por entretener a Kate y conseguir que este fuera, con todo, su viaje más tranquilo hasta el momento. Gracias por dejar de lado tus papeles y ponerte a jugar con la niña”.
¿Quién era el desconocido?
Debido al gran alcance de la historia, la noticia de la carta llegó a los noticieros internacionales. Así fue que Eric Kunkel, el desconocido compañero de asiento, se dio cuenta que estaba dedicada a él. Kunkel volvía de un viaje de negocios a Nueva Jersey, donde queda su casa, y tal como comentó a los reporteros que lo entrevistaron fue un placer compartir con Kate ese trayecto en avión.
Al instante se comunicaron vía Facebook y hasta lograron conocerse en vivo a través de un programa de noticias de la televisión estadounidense que comunicó a las dos familias por Skype.
“Yo viajo mucho por trabajo, y Kate fue por lejos la nena más educada con la que me senté. Shanell es también una madre increíble, ella no debería tener que pedir disculpas por Kate. Me sentí muy feliz de conocerlas”, aclaró en la entrevista.
Por su lado la mamá de la niña resumió: 2Es una lección de amabilidad y generosidad que estamos muy orgullosos que se esté extendido por todo el mundo. Eso es lo que queremos. Queremos que la gente vea a Kate como una persona pequeña y la respeten por lo que es “.
Fuente: Clarin
VÍA YO EVOLUCIONO
miércoles, 30 de octubre de 2013
¡Impresionante! Cómo vive ahora el niñito que le sacó la sed a medio millón de africanos
Ryan Hreljac nació en Canadá en mayo del 91. Pero nunca fue un chiquito más. De pequeño, en la escuela, cuando tenía tan solo seis añitos su maestra les habló de cómo vivían los niños en África. Entre otras verdades, Ryan se conmovió profundamente al saber que algunos hasta se morían de sed, ya que no hay pozos de dónde sacar agua. Y pensar que a él le bastaba dar unos pasos para que el agua saliera de la canilla. Como nos pasa a casi todos…Por eso, Ryan tuvo una idea. Preguntó cuánto costaría llevarles agua. La maestra lo pensó un poco y recordó una organización llamada WaterCan dedicada al tema y le dijo que un pequeño pozo podía costar unos 70 dólares. Cuando llegó a su casa fue directo a su madre Susan y le dijo que necesitaba 70 dólares para comprar un pozo para los niños africanos. Su madre le dijo que debía ganárselos él mismo y le fue poniendo tareas en casa con las que Ryan se ganaba la plata.Finalmente, reunió los 70 dólares y pidió a su mamá que lo acompañara a la sede de WaterCan para comprar su pozo para los niños de África. Cuando lo atendieron le dijeron que lo que costaba realmente la perforación de un pozo eran 2000 dólares. Susan, la mamá, le dejó claro que ella no podía darle 2000 dólares por más que limpiara las ventanas toda su vida, pero Ryan no se rindió.
Le prometió que volvería… y lo hizo.Contagiados por su entusiasmo, todos se pusieron a trabajar : sus hermanos, vecinos y amigos. Entre todo el vecindario lograron reunir 2000 dólares trabajando y haciendo mandados y Ryan volvió triunfal a WaterCan para pedir su pozo. En enero del 99 se perforó un pozo en un pueblo al norte de Uganda. A partir de ahí empieza la leyenda. Ryan no ha parado de recaudar fondos y viajar por medio planeta buscando apoyos.Cuando el pozo de Angola estuvo hecho, el colegio comenzó un carteo con niños del colegio que estaba al lado del pozo, en África. Así Ryan conoció a Akana; un chico que había escapado de las garras de los ejércitos de niños y que luchaba por estudiar cada día. Ryan se sintió cautivado por su nuevo amigo y pidió a sus padres ir a verle. Con un gran esfuerzo, los padres pagaron un viaje a Uganda y Ryan en el 2000 llegó al pueblo donde se había perforado su pozo.A día de hoy Ryan tiene su propia fundación, Fundación Ryan’s Well, y lleva logrados más de 400 pozos en África. Se encarga también de proporcionar educación y de enseñar a los nativos a cuidar de los pozos y del agua. Recoge donaciones de todo el mundo y estudia para ser ingeniero hidráulico. Ryan se ha empeñado en acabar con la sed en África.La primera vez que llegó a Africa, Ryan escuchó que lo conducía que cientos de niños cantaban su nombre formando un pasillo.- ¿Saben mi nombre? -preguntó Ryan a su guía- Todo el mundo a 100 kilómetros a la redonda lo sabe, le respondió.
http://www.ronniearias.com/nacio-de-mi/compendio-boludeces/como-vive-ahora-nino-africanos34500_34500.html
miércoles, 23 de octubre de 2013
Lo que he llegado a entender. Porqué me enferme... y sané...♥
Durante mi ECM (encuentro Cercano a la Muerte), experimenté tanta claridad. La pregunta que me hacen con más frecuencia cuando estoy compartiendo mi historia, es: "Entonces, ¿qué causó su cáncer?" Es perfectamente entendible que la mayoría de la gente esté tan interesada en esa respuesta.
Pero antes que me extienda en ella, sólo quiero alertarlos de los peligros inherentes a este tópico.
Uno de los riesgos es que lo que yo diga podría aparentar que las personas que no se recuperan o que aún tienen cáncer, u otras enfermedades, son de algún modo "menos" que aquellos que se han sanado. Esto, simplemente, ¡no es verdad!
También puede ser muy frustrante si lo que yo digo suena demasiado simplista, especialmente cuando usted o alguien que usted conoce están sufriendo. Este es uno de los primeros problemas con el lenguaje –algunas veces las palabras pueden causar más daño que bienestar. Deseo enfatizar que alguien que todavía tenga cáncer o que no se haya sanado es una persona completamente magnificente. Las razones de su enfermedad yacen en su viaje personal y probablemente estén relacionadas con su propósito individual. Ahora puedo ver que mi enfermedad fue parte del por qué estoy aquí y si hubiera escogido vivir o morir no sería por eso, menos magnificente.
Sé que habrá quienes no estén de acuerdo con lo que digo sobre la sanación, lo cual es perfecto.
Sólo estoy expresando lo que sentí que pasó en mi interior en ese momento, con la esperanza de que mis palabras puedan ayudar a alguien más.
Como dije, la pregunta más frecuente que me hacen es por qué me dio cáncer. Puedo resumir la respuesta en una palabra: miedo.
¿A qué le temía? Casi a todo: al fracaso, a no gustarle a nadie, a quedarle mal a la gente y a no ser lo suficientemente buena. También le temía a la enfermedad, al cáncer en particular, lo mismo que a su tratamiento. Le tenía miedo a vivir y estaba aterrada de morir.
El miedo es muy sutil y se nos puede trepar gradualmente sin que nos demos cuenta. Mirando hacia atrás, veo que a la mayoría de nosotros se nos enseña, desde muy pequeños, a tener miedo, aunque no creo que hayamos nacido de esa forma.
Una de las cosas que creo es que ya somos aquello que tratamos de lograr durante todas nuestras vidas, pero simplemente, ¡no nos damos cuenta! Venimos a la vida sabiendo de nuestra magnificencia. No sé la razón, pero el mundo parece derribarla mientras empezamos a crecer.
Empieza sutilmente al principio con pequeños signos de ansiedad, tales como no ser querida o no ser lo suficientemente buena, tal vez porque nos veamos diferentes de nuestros compañeros, tal vez porque somos de otra raza, demasiado altos, demasiado pequeños, demasiado gordos, o demasiado delgados. ¡Deseamos tanto encajar en el medio! No recuerdo haber sido alentada a ser quien yo realmente era, ni fiel a mí misma, ni me confirmaron que estaba bien ser diferente.
Todo lo que recuerdo es esa pequeña voz molesta de desaprobación que continuamente oía en mi cabeza.
Yo le daba gusto a los demás y le temía a la desaprobación sin importar de dónde venía.
Maniobraba para evitar que la gente pensara mal de mí y con el paso de los años, me perdí a mí misma en el proceso. Estaba completamente desconectada de quién era yo o lo que quería, porque todo lo que hacía estaba diseñado para ganar la aprobación –de todos, excepto la mía propia. De hecho, en los años que me llevaron al cáncer, si alguien me hubiera preguntado que quería en la vida, habría tenido que decir que en realidad no lo sabía. Estaba tan envuelta en las expectativas de mi cultura, tratando de ser la persona que se esperaba que fuera que realmente no sabía qué era importante para mí.
Después de que mi mejor amiga, Soni, y el cuñado de Danny fueron diagnosticados con cáncer, empecé a desarrollar un profundo miedo a la enfermedad. Sentía que si los había golpeado a ellos, podría hacerlo con cualquiera, de tal forma que empecé a hacer todo lo que podía para evitar enfermarme. Sin embargo, en la medida en que más leía sobre su prevención, más sentía que tenía razón de tener miedo. Me parecía que todo causaba cáncer. Leí sobre como los agentes patógenos en el ambiente y en la comida eran cancerígenos; los hornos microondas, el uso de recipientes plásticos para comida, comer cualquier cosa con preservantes, usar teléfonos celulares –todos ellos parecían causar cáncer. La lista continuaba sin límite.
No solamente le tenía temor a la enfermedad en sí, sino también al tratamiento de quimioterapia.
Como lo describí, Soni murió mientras estaba bajo ese tipo de tratamiento, lo cual simplemente exacerbó mis miedos.
Lentamente, me encontré aterrada tanto de morir como de vivir. Era casi como si estuviera atrapada por mis miedos. Mi experiencia de vida se estaba volviendo cada vez más pequeña porque para mí el mundo era un lugar amenazante... Y luego, me diagnosticaron cáncer.
Aunque parecía que estaba dándole la pelea a la enfermedad, yo creía que el cáncer era una sentencia de muerte. Pasé por las etapas de hacer todo lo que podía, pero en el fondo de mi mente, todavía creía que no lo iba a lograr. Y le tenía mucho, mucho, miedo a la muerte.
El hecho de que los científicos continuamente decían que estaban tratando de encontrar una cura para el cáncer, me indicaba que aún no había una solución conocida. Este parecía ser un hecho aceptado, por lo menos en el mundo médico convencional. Estar informada que la medicina convencional era la única opción y que esta disciplina admitía que no había cura, fue suficiente para enviar un sentimiento profundo de terror al centro de mi corazón. La palabra cáncer en sí misma fue suficiente para causarme miedo y las falencias de la ciencia, apoyaron el sentimiento de que iba a morir.
Aún así hice todo lo que pude, pero la enfermedad parecía estar progresando y empeorando.
Aunque la mayoría de la gente que conocía me aconsejó en contra, opté por la medicina alternativa porque sentía que con la terapia convencional, estaba condenada desde el comienzo.
En su lugar, tomé todas las modalidades que conocía y como mencioné antes, renuncié a mi trabajo y me dediqué durante años a este proceso.
Intenté la sanación a través de la fe, la oración, la meditación y las sesiones energéticas. Leí todos los libros a los que pude echar mano sobre el cáncer, aprendí cada connotación posible dada a la enfermedad. Trabajé en terapia del perdón y perdoné a todos los que conocía y después, los volví a perdonar. Viajé a la India y a China, conocí monjes budistas, yoguis indios y maestros iluminados, con la esperanza de que ellos me ayudaran a encontrar respuestas que condujeran a la sanación.
Intenté ser vegetariana, meditar en la cima de la montaña, el yoga, la medicina ayurvédica, el balance de los chakras, la medicina china herbal, la sanación pránica y Chi Gong.
Pero a pesar de todo esto, mi cáncer continuaba empeorando. Mi mente estaba en un estado de total confusión y yo continuaba perdiéndome, aún más, en diferentes modalidades de sanación, probando todo, sólo para permanecer viva, mientras mi salud continuaba deteriorándose. Como lo describí antes, mi cuerpo, eventualmente, dejó de absorber nutrientes y tuve una pérdida muscular al punto que ya no pude caminar. La silla de ruedas se volvió mi única forma de movilidad. Mi cabeza colgaba del cuello como una bola de bolos agrandada y no podía respirar sin el tanque de oxígeno que nunca se apartó de mi lado. Mientras dormía mi esposo permanecía despierto toda la noche sólo para asegurarse que yo todavía respiraba. Mi madre me cuidaba porque yo no podía hacerlo. Fue muy difícil para todos nosotros y podía sentir su dolor sumado al mío.
Ni siquiera puedo describir que tan intenso era el terror que estaba experimentando, día tras día, mientras mi cuerpo continuaba deteriorándose. Me agarraba a la vida con las uñas. Iba a grupos de sanación espiritual donde incluso me dijeron que esto era mi elección. También escuché que el mundo es una ilusión.
Estaba muy frustrada y con miedo, preguntándome: ¿Por qué iba yo a escoger esto? ¿Cómo puedo escoger algo diferente? Si esto es una ilusión, ¿por qué se siente tan real? Si Dios oye todas las oraciones, ¿por qué no está oyendo las mías? Había estado probando seriamente todo lo que pude: perdón, limpieza, sanación, oración y meditación. Simplemente no podía entender por qué me estaba pasando esto.
Pero cuando finalmente se volvió demasiado difícil de aguantar, me solté. Hubo un total e interno dejar ir. Después de que el cáncer devastó mi cuerpo durante más de 4 años, simplemente estaba demasiado débil para continuar... así que me rendí. Estaba cansada. Sabía que el siguiente paso sería la muerte y finalmente había llegado al punto donde le daba la bienvenida. Cualquier cosa tenía que ser mejor que esto.
Ahí fue cuando caí en un coma y mis órganos empezaron a apagarse. Sabía que nada podría ser peor que lo que mi familia y yo estábamos viviendo. Y entonces empecé a sumergirme hacia la muerte.
El reino que experimenté cuando mi cuerpo se apagó me permitió ver mi propia magnificencia, sin distorsiones por el miedo. Fui consciente que tenía acceso a un poder grandioso.
Cuando renuncié a aferrarme a la vida física, no sentía que necesitaba hacer nada en particular para entrar en el otro reino, como rezar, cantar, usar mantras, el perdón o cualquier otra técnica.
Continuar era parecido a hacer absolutamente nada. Era algo parecido a decirle a nadie en especial: "Bueno, no tengo más para dar. Me rindo. Tómame, haz lo que quieras conmigo. Te saliste con la tuya."
En ese estado de claridad en el otro reino, instintivamente entendí que yo estaba muriendo a causa de todos mis miedos. No estaba expresando mi verdadero ser porque mis preocupaciones no me dejaban hacerlo. Entendí que el cáncer no era un castigo o algo por el estilo. Era simplemente mi propia energía, manifestándose como cáncer porque mis miedos no permitían que me expresara como la fuerza magnificente que se suponía era.
En este estado expansivo, fui consciente de cuán duro me había tratado y juzgado a mí misma durante toda mi vida. Nadie me estaba castigando. Finalmente había entendido que era a mí a quien no había perdonado y no a otras personas. Yo era a quién estaba juzgando, a quién había abandonado y a quién no había amado lo suficiente. No tenía nada que ver con nadie más. Me vi a mí misma como una niña linda del universo. Sólo por el hecho de existir, me hacía merecedora al amor incondicional. Me di cuenta de que no necesitaba hacer nada para merecerlo –ni rezar, ni rogar ni nada más. Entendí que nunca me había amado a mí misma, ni valorado, ni había visto la belleza de mi propia alma. Aunque la magnificencia incondicional siempre estaba para mí, sentía como si la vida física la hubiera, de algún modo, decantado o desgastado.
Este entendimiento hizo que me diera cuenta que ya no había nada que temer. Yo vi aquello a lo que tengo acceso -a lo que todos tenemos acceso. Y por esto hice una poderosa elección: regresar.
Esta decisión, hecha en estado consciente, fue la única y más poderosa fuerza que dirigió mi regreso. En el momento en que desperté de nuevo en mi cuerpo, supe que cada una de las células respondería a la decisión de regresar y que iba a estar bien.
De regreso en mi ser físico en el hospital, entendí que después de todo –todos los exámenes, biopsias y drogas- se llevarían a cabo para satisfacer a los demás a mi alrededor. Aunque mucho de ello era extremadamente doloroso, yo sabía que iba a estar bien. Mi magnificente e infinito ser había decidido continuar viviendo y expresándose a través de este cuerpo, así que nada en el mundo podría afectar esta decisión.
Quiero aclarar que mi sanación no nació de un cambio en el estado de mi mente o de mis creencias, sino a que finalmente permití que mi verdadero espíritu brillara. Muchos me han preguntado si el pensamiento positivo ocasionó mi recuperación; la respuesta es no. El estado en el que estaba durante mi ECM fue mucho más allá de la mente y me sané porque mis pensamientos dañinos estaban simplemente fuera del camino por completo. Yo no estaba en un estado de pensar, sino en un estado de Ser. Esto era Consciencia pura – ¡lo que yo llamo magnificencia! En este estado de Unicidad se trasciende la dualidad. Era capaz de estar en contacto con quien soy de verdad, la parte de mí que es eterna, infinita y abarca el Todo.
Definitivamente, este no era un caso de "mente sobre materia".
No recomiendo el punto de vista de que si "creemos de cierta manera", seamos capaces de eliminar la enfermedad o crear una vida ideal. Algunas veces esto puede ser demasiado simplista.
En cambio, me enfoco más en la consciencia de ser, lo cual es diferente. El estar tan metidos en creencias que ya no nos sirven, puede mantenernos encerrados en un estado de dualidad y de permanente juzgamiento. Lo que apoyamos lo consideramos "bueno" y "positivo"; y lo que no, no.
Esto también nos pone en la posición de necesitar defender nuestras creencias cuando los demás no estén de acuerdo. Y cuando invertimos demasiada energía en defendernos, nos volvemos reacios a soltarlas, aún cuando estas ideas ya no nos sirvan. Ahí es cuando nuestras creencias empiezan a poseernos, en lugar de ser al revés.
Por otro lado, tener consciencia, sólo significa darnos cuenta qué existe y qué es posible –sin juicios. El Ser consciente no necesita defenderse. Se expande, crece y puede abarcarlo todo, acercándonos al estado de Unicidad. Ahí es donde los milagros tienen lugar. Por el contrario, las creencias sólo nos permiten aquello que consideramos creíble y descartamos todo lo demás.
Así que ¡no!, no fueron mis creencias las que causaron que me sanara. Mi ECM era un estado de pura consciencia, o sea, un estado en el cual todas las doctrinas y dogmas que previamente sostenía, quedaron suspendidas. Esto le permitió a mi cuerpo "reinicializarse", por sí mismo. En otras palabras, lo que se requería era una ausencia de creencias para mi sanación.
En el momento en que renuncié por completo a mi fuerte deseo de permanecer viva, experimenté la muerte. Y en la muerte, entendí que todavía no era mi tiempo. Cuando estuve dispuesta a soltar lo que quería, recibí lo que era mío de verdad; y entendí que lo segundo es siempre el regalo mayor.
Desde mi ECM, aprendí que las ideologías sostenidas fuertemente, realmente trabajan en mi contra. La necesidad de actuar sobre creencias concretas limita mis experiencias porque me mantiene sólo en el reino de lo conocido -y mi conocimiento se limita. Y si me restrinjo a sólo lo que soy capaz de concebir, estoy deteniendo mi potencial y lo que permito en mi vida. Sin embargo, si puedo aceptar que mi entendimiento es incompleto y soy capaz de estar cómoda con la incertidumbre, esto me abre al reino de las infinitas posibilidades.
Caí en cuenta que después de mi ECM soy muy poderosa con sólo soltar; con sólo desapegarme de mis creencias y de mis no creencias, me abro a todas las posibilidades. Así mismo esto se da al experimentar una claridad interna mayor y la sincronicidad. Siento que el mismo hecho de necesitar seguridad es un bloqueo para experimentar mayores niveles de consciencia. Por el contrario, el proceso de soltar y abandonar todas las ataduras a cualquier creencia o resultado, produce un efecto de liberación por catarsis que conduce a la sanación. La dicotomía es que para que la verdadera sanación ocurra, debo desapegarme de la necesidad de ser sanada y sólo gozar y confiar en el hermoso viaje que es la vida.
Fue importante darme cuenta que soy mucho más que mi biología, que soy algo infinitamente mayor. Y nuevamente, quiero reiterar que ¡la enfermedad no es nuestra culpa! Pensar de ese modo puede ser frustrante para cualquier persona que esté enferma; pero estoy diciendo que nuestra biología responde a nuestra consciencia; nuestros hijos, animales y nuestros alrededores también lo hacen. Nuestra consciencia puede cambiar las condiciones del planeta de una forma mayor de la que nos damos cuenta. Esto se debe a que ¡todos estamos conectados -no me canso de repetirlo lo suficiente!
Para mí, el primer paso para estar consciente es entender cómo la naturaleza quiso que fueran las cosas. Esto significa estar conscientes de nuestros cuerpos y nuestros alrededores y ser capaces de respetar la esencia de las cosas, sin exigir que sean diferentes -y esto nos incluye a nosotros mismos. Debemos entender la magnificencia de cómo el universo tiene la intención de que seamos sin necesidad de cambios. No tenemos que tratar de vivir para llenar las expectativas de perfección de otras personas y luego sentirnos inadecuados cuando fallamos.
Estoy en mi nivel más alto de poder cuando me permito a mí misma ser lo que la vida intenta que yo sea –a eso se debió que mi sanación ocurriera solamente cuando toda acción consciente, de mi parte, hubo cesado completamente y la fuerza de la vida tomó el mando. En otras palabras, estoy en mi punto de poder más elevado cuando trabajo fluyendo con la vida en vez de ir en contra de ella.
Está muy bien que yo les hable sobre sanación después de que lo experimenté o que yo les diga que crean y se suelten dejando que la corriente de la vida se encargue; pero cuando uno está pasando por un período realmente bajo, es difícil hacerlo –y, más aún, saber por dónde empezar.
Sin embargo, creo que la respuesta es más simple de lo que parece y es uno de los secretos mejor guardados de nuestro tiempo. La importancia de amarse a sí mismo. Ustedes pueden fruncir el ceño o bajar la cabeza desaprobando esta idea pero no puedo enfatizar lo suficiente qué tan importante es cultivar un profundo romance con ustedes mismos.
No recuerdo que me motivaran nunca a quererme a mí misma -de hecho, nunca se me hubiera ocurrido hacerlo. Se piensa comúnmente que eso es ser egoísta, pero mi ECM me permitió entender que ésta era la clave de mi sanación.
En el tapiz de la vida, todos estamos conectados. Cada uno de nosotros es un regalo para aquellos que están a nuestro alrededor, ayudándonos entre sí a ser quienes somos, tejiendo juntos el cuadro perfecto. Cuando estaba en el estado ECM, todo se volvió tan claro para mí porque entendí que ser yo, es ser amor. Esta es la lección que salvó mi vida.
Muchos de nosotros todavía creemos que tenemos que trabajar para ser amorosos; eso significa vivir en la dualidad, porque hay uno que da y otro que recibe. Entender que somos amor lo trasciende. Significa entender que no hay separación entre tú y yo y si yo soy consciente que soy amor, entonces sé que tú también lo eres. Si me amo, entonces, automáticamente, ¡siento lo mismo por ti!
En mi estado ECM, comprendí que el universo entero se compone de amor incondicional y yo soy una expresión de él. Cada átomo, molécula, quark y tetra quark está hecho de amor. Yo no puedo ser otra cosa, porque esta es mi esencia y la de la naturaleza del universo entero. Aún las cosas que parecen negativas, son parte de un infinito e incondicional espectro de amor. De hecho, la energía universal de la fuerza de la vida es amor y ¡yo soy energía universal! Entenderlo me hizo comprender que no es necesario que trate de ser alguien más, con el fin de ser valorada. Ya soy todo eso que podría intentar ser.
Así mismo, cuando sabemos que somos amor, no necesitamos trabajar para ser amorosos hacia otros. En lugar de eso, sólo tenemos que ser fieles a nosotros mismos y nos volvemos instrumentos de energía de amor, la cual toca a todos con quienes estemos en contacto.
Ser amor también significa estar conscientes de la importancia de nutrir mi propia alma, cuidando de mis propias necesidades, sin ponerme de últimas todo el tiempo. Esto me permite ser siempre fiel a mí misma y tratarme con total respeto y amabilidad. También me permite ver aquello que podría ser interpretado como imperfecciones o errores, sin juicio, observándolos solamente como oportunidades de experimentar y aprender con amor incondicional.
La gente me pregunta si es posible tener demasiado amor propio. ¿Dónde está el límite, me preguntan, dónde empieza a volverse uno egoísta o egocéntrico? Para mí, no existe esa posibilidad. No hay un límite. El egoísmo viene de una falta de amor propio. Nuestro planeta está sufriendo de eso, al igual que los seres humanos. También sufrimos de una inseguridad exagerada, de juzgamientos y de condicionamientos. Para realmente amar a alguien incondicionalmente, tengo que sentirme de esa manera hacia mí misma. Yo no puedo dar de lo que no tengo. Decir que le tengo a otra persona mayor consideración que a mí misma, no es real y significa que estoy simplemente actuando.
Cuando estoy siendo amor, no me siento extenuada, ni necesito que las personas se comporten de cierta manera para poderme sentir amada o para que yo comparta mi magnificencia con ellos.
Ellos están automáticamente recibiendo mi amor como resultado de que yo sea mi ser verdadero.
Y cuando no me estoy juzgando a mí misma, me siento de esa manera hacia los demás.
En vista de esto, he aprendido que es importante no ser demasiado dura conmigo misma, si estoy experimentando retos. A menudo, el problema no es la causa del conflicto aparente, sino el juicio que tengo de mí misma. Cuando dejo de ser mi peor enemigo y empiezo a amarme más, automáticamente tengo cada vez menos fricción con el mundo a mi alrededor. Me vuelvo más tolerante y acepto más.
Cuando todos somos conscientes de nuestra propia magnificencia, no sentimos la necesidad de controlar a los demás y no permitimos ser controlados por nadie. Cuando desperté en mi ser infinito, estaba maravillada de entender que mi vida podría ser dramáticamente diferente sólo por el hecho de darme cuenta que soy amor y que siempre lo he sido. No tengo que hacer nada para merecerlo. Este entendimiento significa que estoy trabajando con la energía de la fuerza de vida, mientras que actuar para ser amorosa, trabaja en contra.
Ser consciente de que soy amor fue la lección más importante que aprendí, permitiéndome soltar todo miedo y esa fue la llave que salvó mi vida.
ANITA MOORJANI - PARTE III – LO QUE HE LLEGADO A ENTENDER
CAPÍTULO 15 – POR QUÉ ME ENFERMÉ...Y SANÉ
Extracto del Libro: "MUERO POR SER YO" de ANITA MOORJANI (Mar/2012)
Traducción libre y gratuita al español de mi esposa y revisión mía (Sep/2012)
vía TRABAJADORES DE LA LUZ
martes, 15 de octubre de 2013
CENSURADA CON SOLO 9 AÑOS...♥
¿Qué peligro hay en la opinión gastronómica de una niña? Parece que mucho, según la dirección de escuela escocesa en la que estudia la pequeña Martha Payne, de 9 años. La niña, autora de un blog con 2 millones de visitas, ha sido obligada a dejar de publicar fotos de los menús escolares.
VEG, así es como se conoce en Internet a Martha Payne que ya no podrá publicar más fotos ni críticas de los menús de su escuela en Escocia. Ella misma lo ha anunciado en la última entrada del blog, en la que también ha denunciado la censura que ha sufrido y se ha despedido de sus miles de lectores.
"Me dijeron que no podía tomar más fotos de los menús escolares por un titular que hoy se ha publicado en un periódico". Dicho titular recogía uno de los últimos posts de la pequeña bloguera donde, acompañada de un conocido chef, Nick Nairn, se decía que era hora de despedir a las cocineras de la escuela. El diario utilizaba dicha información para hablar de la calidad de los menús escolares. Y es que, como en muchos otros países, en el Reino Unido existe un serio debate sobre el valor nutricional de los menús escolares.
El padre de la niña, Dave Payne, aclara en la última entrada del blog que ha contactado con la escuela y que le han explicado que se trata de una decisión de las autoridades locales, el consejo de Argyll and Bute, en Escocia.
La reacción a esta censura escolar ha supuesto un auténtico alud de visitas al blog de Martha, NeverSeconds blog. Hasta la prohibición éste recogía diariamente una imagen del menú escolar, con su nota y con una evaluación crítica de la pequeña sobre si éste era o no saludable.
El objetivo último del blog era recoger fondos para una asociación que sirve comidas para personas desfavorecidas. Su cierre ha tenido una consecuencia inesperada: se han multiplicado las donaciones y de unas 2.000 libras recaudadas el pasado jueves, se ha pasado a las casi 40.000; solo unas horas después de hacerse público el caso.
http://piensaesgratis.com
MI ABUELA Y LA NUEVA ERA...HISTORIA DE VIDA...♥
Mi abuela se llamaba Rosita, y nació en 1910. Mi abuela no sólo no fue atendida en su infancia, sino que a cambio tuvo que cuidar a unos 14 ó 15 hermanos, pues su mamá tuvo veinte hijos (y por tanto veinte partos naturales, toma New Age). Varios de ellos murieron de pequeños, y Rosita, siendo sólo una niña, era la encargada de confeccionarles las mortajas.
Aclararé a los adeptos a los seminarios sobre cómo asumir la muerte, que las mortajas son los vestidos que se les pone a los muertos. Con 80 años, Rosita todavía lloraba al recordar cómo confeccionaba esos preciosos y terribles vestidos blancos para su hermanita de dos años, o para esa otra de diez, dos de los varios cadáveres que vistió "para que fueran guapos al cielo".
Ya en plena guerra civil, durante los bombardeos tapaba con almohadas las caras de sus aterrorizadas hermanas, y les decía para hacerlas reir: "¡Venga, que San Pedro os vea al menos las caras bien hermosas!". Mi abuela no aprendió eso en ningún cursillo de fin de semana sobre resiliencia. Las casas de sus vecinos fueron destruidas. Durante su juventud sólo escuchó lamentos de madres que habían perdido a sus hijos, incluidos los gritos de su propia madre, que al final enloqueció y tuvo que ser internada.
Acabada la guerra, su juventud la pasó en largas colas para conseguir un mendrugo de pan. Toda la ciudad de Barcelona era un grandioso lamento de hambre, dolor y muerte. Pero Rosita pudo al fin conseguir un trabajo en una perfumería. Y además un hombre se enamoró de ella, mi abuelo Agustín. Claro, sería el destino.
A mi abuelo Agustín se le murió su madre justo al nacer. Su padre se casó con otra mujer, quien ejerció de madrastra en el peor de los sentidos. Acostumbraba a perseguir al pobre Agustín con un cuchillo en la mano. Mi abuelo, entonces un niñito de cinco años, se escondía debajo de la mesa del comedor llamando a gritos a su mamá, la de verdad, la que sólo conoció por fotografías. Toma educación libre.
Agustín tuvo que ir a la guerra, y fue herido en la batalla del Ebro. Estuvo tres años en hospitales militares. Hizo lo posible y lo imposible para que esa herida no curara jamás, con la finalidad de librarse de volver al frente. En ese tiempo escribía cartas a Rosita, quien pensaba que había muerto. Cuando regresó a Barcelona, estaba completamente calvo, feo y gordo, según palabras de mi abuela. Pero se casaron, y tuvieron a su única hija, a la sazón mi madre. Sin seminarios de tantra, oigan.
De tanto enterrar hermanos, Rosita desarrolló una intensa fobia a los cementerios. Agustín, por su parte, no soportaba el viento, que le traía a la memoria el que soplaba durante la batalla del Ebro. Limitados como estaban por sus numerosos traumas, salieron adelante. No sólo no se suicidaron, sino que conservaron un excelente humor toda su vida. Sin talleres de risoterapia.
Ayer vi a ese niño en su imponente carro, o cabría decir nave espacial. Sus papás,adeptos acuarianos, son dos adultos histéricos que corren a darle una botellita de agua o un caramelo (biológico) cada diez minutos. Y cada veinte le ponen o le quitan al pobre niño alguna prenda de ropa, con la finalidad de que no pase ni el más ligero frescor, ni la más mínima calorcita.
Gorrito si hace sol, cremita en los brazos, papá corriendo detrás comentando en voz alta lo bella que es la vida, mamá poniendo Mozart por aquello del desarrollo cerebral. Cada conato de llanto es ansiosamente suprimido con una caricia, un dulce, o una gracia nada graciosa. Fotos del Buda en la habitación. Y talleres, infinidad de talleres sobre cómo doblar servilletas o poner un jarrón de flores en la mesa.
No sé. Ni mucho menos pienso que el tipo de vida que les tocó a mis abuelos fuera benéfico, todo lo contrario. Pero me parece que nos estamos pasando al otro lado. Se precisan ciertas dificultades, cierta cantidad de virus y bacterias, ciertos conflictos para que la personalidad desarrolle unas defensas digamos naturales. Creo que pretender eliminar del todo el concepto "defensa", sólo porque suena a guerra y a esfuerzo, no es bueno.
Rosita era además diabética, tuvo que pincharse insulina ella misma durante cuarenta años en el vientre (que tenía completamente morado). Un médico se equivocó en un tratamiento y la dejó ciega de un ojo. Era obesa, y tenía cáncer de útero. Y también era la persona más sonriente, estable y animosa que he conocido jamás.
Durante los últimos diez años de su vida nos regaló su poderosa e inquebrantable energía, que no tiene nada que ver con las bobadas de la energía positiva Nueva Era. Ahora salen esos memos explicando sus experiencias espirituales al ver una puesta de sol. Acuden a integrar la muerte, respiran, recitan mantras y hasta meditan. Huyen del esfuerzo como si fuera el demonio.
Si se presenta un conflicto, se sientan a esperar a que todo fluya. Y vaya si fluye, pero al margen de sus vidas. La vida incluye una buena dosis de confusión, dolor, violencia, odio y traumas. Y los que pretenden evitar esas cosas con demasiado énfasis al final comprueban que también se han perdido el éxtasis, la alegría, la portentosa fuerza de la vida. Porque placer y dolor, vida y muerte son inseparables, y la Nueva Era muchas veces cae en el error de pretender quedarse con una cara de la moneda. ¿Y qué ocurre cuando no deseas coger una cara de la moneda? Pues que pierdes la moneda entera.
Gracias Rosita y Agustín, por vuestra lección de terror, miseria, alegría y felicidad. Una lección de Vida. Ahí arriba, donde quiera que estéis, seguro que continuáis riendo, esta vez al contemplarnos a nosotros, las nuevas generaciones
http://guntheremde.blogspot.com.ar/
miércoles, 2 de octubre de 2013
YO FUI HECHA PARA AMARTE...♥
Hace algunos años, cuando apenas me asomaba al universo paralelo de las 4 palabras que curan, atravesaba por algunas dificultades económicas; el dinero que ganaba, simplemente se iba de mis manos velozmente y me dejaba sumergida en medio de grandes preguntas como por ejemplo: ¿Qué estoy haciendo mal?, entre muchas otras.
En una ocasión recibí la alarmante carta de uno de los almacenes de la ciudad, en la cual se me notificaba que mi crédito había llegado hasta el departamento jurídico y que debía pasar a arreglar esa situación lo antes posible. Te confieso que me sorprendí. Mi exactitud y puntualidad de siempre parecían quedar en el olvido frente a mí misma y frente a la empresa. Era justo que tuviera que arreglármelas con el abogado porque además pronto tendría el dinero. Y así fue.
Al día siguiente me levanté temprano y en medio de un torbellino de dudas, salí rumbo a la oficina del abogado y antes de entrar en ella me dije: lo siento, perdóname, gracias, te amo. Entré. Pasé a través del escritorio de su secretaria y llegué hasta donde él estaba sentado. Sonreí. Dije buenos días. En el ambiente algo me dijo que venían algunas sorpresas agradables para mí.
El abogado, un chico joven, tenía su computador de escritorio encendido y en la pantalla (visible desde donde yo estaba) un fondo con Kiss, la legendaria banda neoyorkina de los años 70. En la pared, a lado de los diplomas un póster con los rostros pintados de sus cantantes y en la mesa auxiliar algunas fotos más. Entonces pensé: Uf! Hice un viaje en el tiempo, estoy en un universo paralelo!!! Y así era. Así es el universo en el cual flotan las 4 palabras sanadoras.
Miré todo en silencio, nos saludamos formalmente y me senté. El chico, muy amablemente al ver mi rostro sorprendido y supongo que por romper el hielo me preguntó: ¿Le gusta Kiss? Respondí que sí, que admiraba profundamente su estilo y que ellos habían sido escuela para las generaciones venideras. Entonces sus ojos se iluminaron y dijo: a ver ¿Cuál es la que más le gusta? Le contesté que “Fui hecha para amarte”. (Quiero que sepas que estoy riendo al recordar esto). Para ese entonces, el abogado como buen fan, se sentía emocionado por lo que estábamos charlando y por haber coincidido con alguien a quien le gustara su banda favorita. La conversación se había alargado un poco, pero era agradable. Fue por eso que con más confianza me preguntó: ¿Y cómo dice la canción que me mencionó Vivi?
Como me río escribiendo esto, me trae gratos recuerdos, entre ellos el que yo estaba feliz por haberme re encontrado con Kiss en donde menos lo esperaba y por eso ahí en esa oficina, sin pena alguna y sabiendo que nací para todo menos para cantar, interpreté el coro:
I was made for loving you baby
You were made for loving me
And I can’t get enough of you baby
Can you get enough of me
Fui hecho para amarte nena
Tú fuiste hecha para amarme
Y no puedo cansarme de ti nena
¿Puedes tú cansarte de mí?
El abogado y yo sonreímos.
Creo que en un instante él había mirado en mi interior y me había re-conocido.
Repentinamente me preguntó: ¿Cómo quieres pagar?
Y aunque el abogado estaba dispuesto a darme el plazo que yo pidiera, mi objetivo al estar ahí o al compartir un momento agradable no tenía una segunda intención, ni era prolongar un pago obligado, yo sólo quería presentarme, llegar a un acuerdo. Y por eso le respondí con sinceridad que en 1 semana podía hacerlo cómodamente. El dijo, listo y firmamos el compromiso por una cantidad sin intereses, lo cual me sorprendió y alegró mucho.
Al cabo de esa semana llegué de nuevo a su oficina. Me recordó perfectamente y me recibió con gran satisfacción, entonces finiquitamos el asunto y antes de irme me dijo: Vivi, cantemos juntos “Yo fui hecho para amarte” y puso el video de la canción (mismo que te muestro al final) en su computador. Entonces sin pena alguna dos fans de Kiss cantaron en una oficina perdida en el centro de una ciudad chiquita: “Yo fui hecho para amarte”.
Aunque quise haberme quedado ahí un día entero, le di las gracias, estreché su mano y salí del lugar. Eso es algo que no olvidaré.
La magia estuvo en que había cambiado dentro de mí la energía de ese sitio y la de todos los presentes, de manera que en lugar de aparecer allí, repleta de pensamientos negativos, me dejé llevar, me conecté con el amor y así evité encontrarme con un tipo hostil que me reflejara y que no me hubiera atendido de manera tan divertida como lo hizo el abogado con el que coincidí.
Con el paso del tiempo y como ya sabes, mi vida cambió, comencé a escribir formalmente, llegaste tú. Actualmente mi vida es mucho más ligera y mis pensamientos también.
Gracias por leerme.
Paz del corazón.
© Todos los derechos reservados. Vivi Cervera 2013.
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lunes, 30 de septiembre de 2013
VIENDO LA VIDA CON NUEVOS OJOS Extracto del Libro: “MUERO POR SER YO”
A medida que pasaban los meses, empecé a sentir que necesitaba hacer algo con mi vida nuevamente. Pero pensar qué sería lo que yo quería hacer, era sobrecogedor. No sabía por dónde empezar a recoger los pedazos. El mundo no era el mismo lugar que yo había dejado atrás. Había pasado los últimos 4 años sufriendo la enfermedad. Durante ese tiempo, me enfoqué por completo en ella. Pasé años leyendo, estudiando y aprendiendo cada cosa que podía sobre el cáncer. Mi único propósito giraba en torno a mi enfermedad y en tratar de curarme. De alguna manera, me había identificado más como alguien que tenía cáncer en lugar de alguien que tenía vida. Y ahora se había ido. ¿Qué iba a hacer con el resto de mi vida?
Antes de mi diagnóstico, yo era totalmente independiente. Sin embargo, durante el tiempo que estuve enferma quedé completamente dependiente de Danny y de los otros miembros de mi familia. Apenas me recuperé, todos resumieron sus respectivas labores. Danny volvió al trabajo, mi madre y hermano volaron de regreso a casa y yo me quedé tratando de descubrir qué quería hacer con mi vida.
No me podía imaginar volver a ser un Agente de Reubicación. Había dejado mi puesto después de mi diagnóstico e incluso, había hecho la entrevista a la persona que me reemplazó. No había trabajado en los últimos 4 años ya que estaba inmersa en el manejo de la enfermedad. Pensar en volver al trabajo ahora, me parecía extraño y me di cuenta que yo era diferente.
Me sentía como si no pudiera entender a nadie a mi alrededor -o más exactamente, que los demás no me podían entender a mí. Si pensaba en volver al trabajo, no podía imaginarme qué quería hacer. Ya nada me parecía correcto. Me parecía que yo no encajaba con la gente de este planeta y sus valores. Mis prioridades habían cambiado y descubrí que yo no estaba interesada en el trabajo de oficina, reportándole a alguien o ganando dinero para otros. No estaba interesada en meterme en la red, ni salir con amigos que querían relajarse después del trabajo, ni tener que ver con las horas pico de la mañana o la tarde, ni tener que manejar a la ciudad para ir al trabajo. Así que por primera vez desde que tuve mi ECM (Encuentro Cercano a la Muerte), me sentía perdida… y sola.
Era cada vez más difícil sostener una conversación sobre eventos cotidianos. Mi rango de atención para esos temas parecía acortarse y mi mente vagaba aún cuando estaba hablando con amigos.
Perdí por completo el interés en lo que estaba pasando con el mundo de la política y las noticias y aún en lo que mis amigos estaban haciendo. Sin embargo estaba absorta en la puesta del sol en el horizonte mientras me sentaba en la playa gozando un cono de helado, como si estuviera experimentando la belleza de este mundo, por primera vez. La belleza de la puesta del sol y su reflejo naranja en el agua mientras sentía la arena mojada bajo mis pies y en mis dedos, me llenaba de asombro de una manera que no había sentido nunca antes. El sabor del helado cremoso de chocolate belga en mis papilas gustativas me hacía sentir como si ¡lo estuviera probando por primera vez!
Vi la divinidad en cada cosa –cada animal e insecto. Desarrollé un interés mayor en el mundo natural de lo que había hecho antes. Ni siquiera podía matar los mosquitos que zumbaban a mi alrededor. Ellos eran formas de vida y necesitaban ser respetados como tales. Ellos tenían un propósito para existir; yo no sabía cuál era, pero simplemente sabía que lo tenían de la misma manera que yo lo tenía.
Cada mañana, me levantaba queriendo explorar el mundo de nuevo. Cada día era una aventura fresca. ¡Quería caminar, manejar, explorar, sentarme en las colinas y en la arena y simplemente tomar así la vida! También estaba profundamente interesada en el ambiente urbano y en reconectarme con él como si fuera nuevo. Pasé tiempo explorando mercados, gozando el paisaje de la ciudad y contemplando la belleza de las siluetas de los rascacielos iluminados con luces de neón, admirando la gran eficiencia de nuestro sistema de transporte público y la increíble construcción de los puentes que se extendían sobre el agua para conectar las islas que conforman Hong Kong. ¡Todo esto me maravillaba!
El encanto de cada día me hacía sentir como si acabara de nacer. Era como si hubiera entrado al mundo como un adulto, aunque acabara de nacer, el 3 de febrero de 2006.
Al mismo tiempo, me sentía incapaz de reconectar con muchos de mis viejos amigos a quienes intentaba ver para almorzar o tomar un café. Todos estaban ansiosos de ponerse al día conmigo, pero la mayoría no entendían qué tan profundo me había cambiado esta experiencia. Me sentía intranquila e impaciente en eventos sociales. No me podía quedar quieta por mucho tiempo, ni participar en conversaciones sobre temas mundanos.
Sentía que la gente había perdido su habilidad para ver la magia de la vida. No compartían mi entusiasmo y fascinación por lo que me rodeaba -o simplemente, por estar viva. Parecían enfrascados en la rutina y su mente estaba en lo que tenían por hacer. Era exactamente igual a como era antes de mi ECM. Todos estaban tan enfrascados en eso, que habían olvidado cómo disfrutar simplemente el momento presente.
Pero más que todo, presentía que algo maravilloso estaba a punto de suceder. Sentía que había un propósito mayor en la experiencia que acababa de tener. A pesar de esta gran emoción en mi interior --el sentimiento de encontrarme al borde del abismo, en medio de una gran aventura-- no sentía que tenía que hacer nada o perseguir algo, para que esto sucediera. ¡Sólo tenía que ser yo misma, sin ningún miedo! De esta manera me estaría permitiendo ser un instrumento del amor.
Entendía que esto era lo mejor que cualquiera de nosotros podía hacer o ser, tanto para el planeta como para nosotros mismos.
Desde que tuve consciencia de esto, los problemas ya no parecían tan grandes. Creía que las personas se tomaban la vida y sus problemas demasiado en serio –lo cual era lo que yo solía hacer.
En el pasado me sentía atraída hacia los dramas de los demás y hacia los míos. Pero luego de mi ECM, sólo me sentía bendecida por estar viva y por tener una segunda oportunidad para expresarme aquí. Ya no quería desperdiciar ni un minuto de la gran aventura. Quería ser Yo Misma, al máximo, y ¡saborear cada minuto delicioso de estar viva!
Realmente no deseaba hundirme en lo mundano, ni en los problemas menores, ni en temas tales como el futuro, el dinero, el trabajo, el manejo de la casa y los asuntos domésticos. Todas estas cosas me parecían de alguna manera tan pequeñas, especialmente porque yo tenía confianza en el proceso y podía sentir que se estaba desarrollando ante mí.
Parecía importante pasarla bien y reír. Sentía una liviandad que era completamente nueva para mí y reía con facilidad. Gozaba con la compañía de aquellos que querían hacer lo mismo.
Cuando tenía conversaciones sobre enfermedad, política y muerte, mis puntos de vista eran tan radicalmente diferentes, debido a mi experiencia, que simplemente no podía involucrarme en esos tópicos. Empecé a darme cuenta que mi habilidad para juzgar y discernir se habían “debilitado”. Ya no era capaz de hacer distinciones definidas entre lo que era bueno o malo, correcto o incorrecto, porque yo no fui juzgada por nada durante mi ECM. Sólo hubo compasión y el amor era incondicional. Todavía lo sentía por mí y hacia todos a mi alrededor.
Caí en cuenta de que únicamente sentía compasión por todos los criminales y terroristas en el mundo, lo mismo que por sus víctimas. Entendí de un modo que nunca antes había experimentado, que para que la gente cometiera tales actos, ellos realmente debían estar llenos de confusión, frustración, dolor y odio hacia sí mismos. Una persona feliz ¡nunca llevaría a cabo tales actos! Las personas que se aman a sí mismas, son una dicha de tenerlas cerca y ellas sólo comparten su amor incondicionalmente. Para ser capaz de cometer tales crímenes, alguien tenía que estar (emocionalmente) enfermo –de hecho, muy parecido a tener cáncer.
Sin embargo, observé que aquellos que tienen este tipo particular de “cáncer mental” son tratados con rencor en nuestra sociedad, con muy poquitas oportunidades para recibir ayuda práctica, con lo cual sólo se reafirma su condición. Al tratarlos de esa manera, nosotros sólo permitimos que el “cáncer” en nuestra sociedad crezca. Pude observar que no hemos creado una sociedad que promueva la sanación mental tanto como la física.
Todo esto significaba que yo ya no era capaz de ver el mundo en términos de “nosotros” y “ellos” –o sea víctimas y victimarios. No existe “ellos”, es sólo “nosotros”. Todos somos Uno, producto de nuestra propia creación, de todos nuestros pensamientos, acciones y creencias. Aún los victimarios son víctimas de su propio auto-odio y dolor.
Ya no vi la muerte de la misma manera que los demás la veían, por lo cual era muy difícil para mí sufrir por la partida de alguien. Por supuesto, que si alguien cercano a mí moría, estaba triste porque lo extrañaba; pero no sufría por el difunto porque sabía que ¡él había trascendido a otro reino y que estaba feliz! No es posible estar triste allá. Al mismo tiempo sabía que su muerte había sido perfecta y que todo se desenvolvía en la forma que era la perfecta, dentro del tapiz mayor.
Debido a que mis puntos de vista habían cambiado radicalmente, me volví cuidadosa para expresar mis opiniones, ya que no quería ser malentendida. Sabía que era difícil para los demás entender conceptos tales como que no había juicio después de que morimos, aún para los peores terroristas. Aún para ellos, yo percibía solo compasión, total entendimiento y claridad de por qué habían actuado de esa manera. En un nivel más mundano y con los pies en tierra, también supe que no iba a haber ningún juicio esperándome en la otra vida, si no escogía un dogma religioso o cultural que yo presintiera inadecuado para mí.
Por lo tanto, poco a poco, buscaba principalmente mi propia compañía, a menos que estuviera con Danny. Me sentía a salvo con él, sabía que él no me juzgaba. Mi esposo había estado conmigo durante toda mi jornada y era uno de los pocos que me entendía. Él me escuchaba pacientemente mientras yo le hablaba de mis sentimientos y pensamientos y me ayudaba a descubrir todas las emociones nuevas.
Constantemente, sentía la necesidad de hablar sobre mi experiencia, para tratar de encontrarle sentido a lo que había pasado, para desenrollarlo todo y Danny me animaba a escribir y sacar mis sentimientos. Empecé a escribir y continué haciéndolo. Escribí en foros y en sitios en la red, lo cual fue muy terapéutico a medida que avanzaba en este nuevo mundo.
CAPÍTULO 12 - VIENDO LA VIDA CON NUEVOS OJOS
Extracto del Libro: “MUERO POR SER YO” de ANITA MOORJANI (Mar/2012)
Traducción libre y gratuita al español de mi esposa y revisión mía (Sep/2012)
VÍA TRABAJADORES DE LA LUZ
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