lunes, 11 de diciembre de 2017

BUEN DÍA...!!!


LA MEDIDA ERES TU MISMO



¿Quieres ayudar? Ayúdate primero.

Sólo los amados aman.
Sólo los libres libertan.
Sólo son fuente de paz quienes están en paz consigo mismo.
Los que sufren hacen sufrir.
Los fracasados necesitan ver fracasar a otros.
Los resentidos siembran violencia.
Los que tienen conflictos provocan conflictos a su alrededor.
Los que no aceptan no pueden aceptar a los demás.
Es tiempo perdido y utopía pura pretender dar a tus semejantes lo que tú no tienes.
Debes empezar por ti mismo.
Amarás realmente al prójimo en la medida en que aceptes y ames serenamente tu persona y tu pasado.
“Amarás al prójimo como a ti mismo”, pero no perderás de vista que la medida eres “tú mismo”.
Sé feliz tú, y tus hermanos se llenarán de alegría.”
Padre IGNACIO LARRAÑAGA
VÍA MUJERAYUDA .




VÍAV



BUENAS NOCHES...!!



CURIOSIDADES


SONRÍE...!!!



domingo, 10 de diciembre de 2017

FELICES COMO GARBANZOS...CUENTO SUFÍ..♥



El derviche, Mawlânâ, en el tercer volumen de su Masnawî, cuenta, con una mezcla irresistible de ternura, humor y lucidez, una deliciosa historia acerca de unos garbanzos hirviendo dentro de una cazuela, saltando desesperadamente para intentar escapar del fuego. Como puede adivinarse, los garbanzos no son otros que cada uno de nosotros mismos, o, si se prefiere, en un plano aún más interior, nuestros mecanismos de impaciencia que hacen lo posible para huir de las cuitas de la aflicción. Ante su intento de escapar, el ama de casa que los cocinaba, agitando su espumadera, le dijo a uno de ellos: “hierve bien y no escapes de quien hace el fuego. No te hiervo porque te odie, sino para que adquieras sabor y te conviertas en nutriente mezclándote con el espíritu (vital): tu aflicción no es a causa del desprecio…debes buscar entregarte. Sigue cociendo en el sinsabor, oh garbanzo, para que no te queden ni la existencia ni el yo” (3). El garbanzo, al comprender el sentido de cuanto le ocurría, contestó: “Puesto que es así, señora, herviré con alegría: ¡ayúdame de verdad! En este hervor tú eres, por así decir, mi arquitecto: golpéame con la espumadera pues golpeas encantadoramente” (4). Con la figura de la cocinera, Mawlânâ pone de manifiesto la necesidad de un guía que nos conduzca por el intricado camino que ha de llevarnos al mundo del auténtico sabor. Pero no cualquiera que se ponga ante los fogones será apto para “guisarnos”: sólo aquél que, habiendo estado crudo, ha sido cocinado a fuego lento hasta quemarse, podrá acompañar el camino de los demás. Por ello son cruciales las palabras del ama de casa cuando le dice al garbanzo: “Durante mucho tiempo bullí en el tiempo; durante otro largo período en la cazuela del cuerpo. Por razón de estos dos hervores me convertí en fuerza para los sentidos: me volví espíritu y después fui tu maestra” (5).
Leili Castella

BUEN DÍA...!!!