miércoles, 31 de julio de 2013

Todo enredo tiene su manera de desenredarse....♥



Julio Bevione
Todo enredo tiene su manera de desenredarse. Esta no sólo es una visión optimista de lo que podría ser un problema, sino una verdad que tenemos que aceptar. Para que algo se haya complicado o enredado, antes debió estar en un estado opuesto. Saber de la existencia de este primer estado en la garantía que toda búsqueda de solución encontrará un resultado positivo.

Pero, muchas veces, creemos lo opuesto porque esperamos que la solución ocurra como un acto mágico del destino, que alguien la encuentre por nosotros o, simplemente, porque asumimos que no hay solución para nuestro problema. Y nos quedamos a mitad de camino.

Einstein, un gran buscador de soluciones, decía que su inteligencia no era lo que lo llevó a encontrar las respuestas, sino su paciencia, porque se quedaba con el problema hasta que aparecía la solución. Una mezcla de trabajo y paciencia.

Por lo tanto, si nos encontramos con un problema en nuestro andar, antes preguntémonos si queremos encontrar una solución. Sucede que a veces estamos más cómodos con el problema que sin él. Por contradictorio que nos parezca, en mi experiencia, ése es el primer factor que veo en las personas que no lograr ver una salida a sus enredos.

Si realmente queremos una solución, lo siguiente será renunciar a pedírsela a otros, o esperar que el destino la presente. Podemos buscar quien nos guíe, pero solo nosotros podemos hacer el trabajo.

Y luego, cuestionar lo que vemos o lo que sucede. Observarlo en silencio. Escuchar lo que nuestra mente nos dice. Ir limpiando el camino de los pensamientos que entorpecen ver el bosque. Insistir y esperar. De pronto, nuestro trabajo será recompensando por una idea iluminadora.

Al final, una vez superado, agradeceremos a esa situación porque entenderemos su propósito. Y es que todo problema viene a ayudarnos a abrir la mente y el corazón. Por eso, buscar una solución se puede transformar en un camino sagrado de expansión espiritual. O una razón más para creer que no somos poderosos. Es nuestra elección.



Fuente: http://juliobevione.com

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