Para elegirte a ti, debo hacer vacios en mi tiempo y entregártelos para lo que dispongas, debo anteponer mi vida y aceptar la tuya.
Para elegirte a ti, debo olvidar el camino andado, retroceder mi vida a ese punto en la niñez donde la ironía y el sarcasmo formaban parte.
Para elegirte a ti, debo aceptar que las enseñanzas obtenidas son defectuosas maneras de amar y entender que no existe la entrega absoluta y sin reservas.
Para elegirte a ti, debo abandonar la paz de mi alma y revolver mi vida con tristezas, desengaños e ilusiones rotas; escoger dónde guardar mis risas y ver aparecer las lágrimas.
Para elegirte a ti, debo elegir creer en palabras que justifican las excusas y sucesos disfrazados de sinceridad.
Para elegirte a ti, debo contemplar el pasar de los días y ver el transitar del tiempo sin que aparezca el momento en que compartamos algo más que el mismo aire.
Para elegirte a ti, debo enseñarte un trato amante sin rencores o ironías, cambiar tú esencia amurallada, crear confianza en mí y demostrarte que vale mi palabra.
Para elegirte a ti, debo rescatar de tu baúl el afecto que olvidas dar y ampararlo atrapado entre tus manos hasta que aceptes otorgarlo.
Para elegirte a ti, debo ser una mujer que no fui en mi pasado, que no soy en mi presente y que no deseo para un futuro.
Para elegirte a ti debo alternar mi vista, enfocar tinieblas y tormentas. Contemplar el dolor de cerca.
Para elegirte a ti, mi corazón pedía amor. Para elegirte a ti, mi razón pide cambiarte.
Publicado por Vanessa
Para elegirte a ti, debo olvidar el camino andado, retroceder mi vida a ese punto en la niñez donde la ironía y el sarcasmo formaban parte.
Para elegirte a ti, debo aceptar que las enseñanzas obtenidas son defectuosas maneras de amar y entender que no existe la entrega absoluta y sin reservas.
Para elegirte a ti, debo abandonar la paz de mi alma y revolver mi vida con tristezas, desengaños e ilusiones rotas; escoger dónde guardar mis risas y ver aparecer las lágrimas.
Para elegirte a ti, debo elegir creer en palabras que justifican las excusas y sucesos disfrazados de sinceridad.
Para elegirte a ti, debo contemplar el pasar de los días y ver el transitar del tiempo sin que aparezca el momento en que compartamos algo más que el mismo aire.
Para elegirte a ti, debo enseñarte un trato amante sin rencores o ironías, cambiar tú esencia amurallada, crear confianza en mí y demostrarte que vale mi palabra.
Para elegirte a ti, debo rescatar de tu baúl el afecto que olvidas dar y ampararlo atrapado entre tus manos hasta que aceptes otorgarlo.
Para elegirte a ti, debo ser una mujer que no fui en mi pasado, que no soy en mi presente y que no deseo para un futuro.
Para elegirte a ti debo alternar mi vista, enfocar tinieblas y tormentas. Contemplar el dolor de cerca.
Para elegirte a ti, mi corazón pedía amor. Para elegirte a ti, mi razón pide cambiarte.
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