domingo, 1 de mayo de 2016

DESVIARSE DEL MOMENTO PRESENTE


¿El aquí y el ahora es lo único que podemos experimentar en realidad?
Respiramos sólo el aire presente, percibimos solamente los estímulos internos y externos del presente, solo podemos mover nuestros músculos en este preciso instante, y sin embargo nuestro cuerpo, mente y emociones reaccionan con frecuencia a tenor de disparadores pertenecientes al pasado e incluso a disparadores potenciales que aún no existen, sino que anticipamos que podrían aparecer en el futuro.
¿Por qué desviamos nuestra atención del  momento presente?
El cerebro desvía su atención al pasado para “digerir” información que quedó sin terminar de procesar. Aquel trauma no superado, aquella pregunta a la que no halló respuesta, aquel duelo no resuelto. Otras veces añoramos tener lo que nunca nos dieron y tanto necesitamos.
Otra forma de salirnos del rail consiste en dirigir la atención al futuro, es decir, nos colocamos nuestra capa de adivinos fatalistas y sacamos la bola de cristal para aventurar los más fatalistas presagios. A veces brotan pensamientos negativos automáticos, fruto de la “parcialidad negativa del cerebro”, esa tendencia a “ponernos en lo peor” para prevenir catástrofes que tan útil fue a nuestros antepasados para la supervivencia de la especie y que hoy día nos causa tantos síntomas de ansiedad y ataques de pánico.
¿Cómo lograr mantenernos en el aquí y el ahora a pesar de todo?
Hablamos de dominar estos desvíos de nuestra actividad mental que escapa del presente, como quien doma un a un animal salvaje, siendo el domador nuestra consciencia, ese observador interno que tiene la potestad de distanciaciarse del pensamiento, de no identificarse con él.
Si nos detenemos con la intención de atender a nuestra respiración durante unos instantes y relajamos nuestra musculatura, podremos sin dificultades  situamos en la torre de control interna desde donde observamos compasivamente, sin juicio, sin crítica y sin expectativa, todos los eventos que suceden en el plano mental, emocional y corporal. También, desde ese mismo lugar, podemos atender a lo que percibimos del entorno por los cinco sentidos, así como seremos más conscientes de los vínculos que nos unen a las personas significativas de nuestra vida.
Cada experiencia vivida con atención plena nos libera de pensamientos obsesivos y de emociones perturbadoras. ¿Te animas a mantenerte cada vez com más frecuencia en la vía del presente?

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