“No somos seres humanos que tienen experiencias espirituales... En realidad somos seres espirituales que están viviendo una experiencia humana" blog de metafísica,cambio de conciencia y autoayuda.
miércoles, 2 de diciembre de 2015
JIRAFAS Y RATONES...♥...FÁBULA...♥
Las jirafas tienen el cerebro a tres metros del corazón. Separan los sentimientos de los pensamientos por razones de altura.
Los ratones, sin embargo, son pequeñitos y escurridizos. Tienen el corazón y la cabeza tan cerca, tan cerca, que es difícil distinguirlos. Los ratones nunca saben si piensan lo que sienten o sienten lo que piensan, pero no se interesan por las ecuaciones. Aparecen y desaparecen por arte de magia y de sangre que nunca se sabe dónde está. Arriba o abajo. En el latido o en el calambrillo exacto de alguna neurona loca. Allí encierran paisajes azules como los bosques que hay al norte de esta isla y que todos olvidamos en nuestras vidas de jirafas cuellilargas y pensantes.
El corazón de las jirafas pesa doce kilos y medio bom bom bom.
Pero los ratones tienen corazones ligeros tictac tictac para que no les pese ir de un sitio para otro apresuradamente, ni bombear las emociones tan rápido que se escapen siempre de las razones y la sensatez.
El cerebro de las jirafas se siente tan solo que ha olvidado ordenar sonrisas. Pero el ratón sonríe porque se sabe siempre tan acompañado por un latido levadizo que le lleva de la mano al recuerdo de los bosques de los que procede. Y por eso no tiene que agachar la cabeza para acercársela al corazón.
Fábula del ratón y la jirafa”, del libro “Yo soy, yo eres, yo es” de Juan Bonilla
“Tu que eres, ¿jirafa o ratón?
VÍA EL TRASTERO DE MI MENTE
FÁBULA DE ESOPO...♥..LA GAVIOTA Y EL CUERVO...♥
Esopo
Una gaviota encerrada en una jaula se jactaba del gran número de crías que había incubado. Un cuervo que la oyó, le dijo:
- Mi buena amiga, deja esa jactancia intempestiva. Entre más grande el número de tu familia, mayor será tu pena, en vista de que más de los tuyos permanecerán encerrados en esta casa de prisión.
Si no hemos previsto las consecuencias de nuestros actos, no nos vanagloriemos de ellos.
Fuente: http://www.metroflog.com
La Lección del Pato, Eckhart Tolle
Después, los dos baten las alas con fuerza varias veces para descargar el exceso de energía acumulada durante la pelea.
Una vez que han sacudido las alas se van nadando pacíficamente como si no hubiera pasado nada.
Si el pato tuviera una mente humana, mantendría viva la pelea en sus pensamientos, tejiendo historias.
Esta podría ser la historia del pato: "no puedo creer lo que acaba de hacer, se me acercó a menos de unos cuantos centímetros, seguramente se cree dueño del estanque, no tiene consideración alguna por mi espacio privado.
Nunca más confiaré en él; la próxima vez con seguridad tramará otra cosa para molestarme, estoy seguro de que ya está tramando algo pero no lo toleraré; le daré una buena lección que nunca olvidará".
Y así continúa la mente tejiendo sus historias, pensando y hablando sobre el asunto durante días, meses y hasta años.
En cuanto al cuerpo, la lucha no ha cesado y la energía que genera en respuesta a todos esos pensamientos es emoción, la cual da lugar a más pensamientos todavía.
Es lo que se convierte en el pensamiento emocional del ego. Es fácil ver lo problemática, que sería la vida del pato si tuviera una mente humana.
Pero es así como viven la mayoría de los seres humanos. Nunca ponen punto final a ninguna situación o acontecimiento.
La mente y "mi historia" fabricada continúan con su ciclo interminable. Somos una especie que perdió su camino.
En toda la naturaleza, en cada flor o árbol, en cada animal, hay una lección importante para nosotros, si tan sólo nos detuviéramos a observar y oír.
La lección del pato es la siguiente: sacudamos las alas, es decir, dejemos atrás la historia y volvamos al único lugar donde reside el poder: el presente.
Eckhart Tolle
martes, 1 de diciembre de 2015
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