
Desde ahora Las Nuevas Reglas para La Tierra, o los nuevos acuerdos, requieren que demos un salto gigantesco desde donde estamos en este momento hacia la sociedad altamente evolucionada en la que nos podríamos convertir si así lo deseáramos. ¿Cómo damos este salto? Con pequeños pasos, día a día.
1. Actuarás como un ser único en todas las cosas
2. No afirmarás tener la razón
3. No usarás la violencia para resolver los problemas
4. Compartirás y compartirás por igual
5. No juzgarás ni condenarás
6. Amarás sin condiciones
7. Preservarás y protegerás tu hogar en la Tierra
8. No afirmarás ser propietario de nada
9. No afirmarás ser superior a nadie
10. No declararás ser ignorante
Existe una forma para que la Humanidad viva junta en armonía sobre este planeta. La "Paz en la Tierra" no es una meta inalcanzable. Pero será inalcanzable si continuamos operando bajo las mismas reglas y la misma forma de entender la vida que hemos practicado hasta el desastre que parecemos estar viviendo. Aquí, entonces, está la clave: Tenemos que olvidar lo que creíamos que sabíamos, lo que pensábamos que iba a funcionar y lo que pensábamos que era correcto. Debemos estar dispuestos a recrear la sociedad de una nueva forma, con nuevos acuerdos.
Acá tenemos algunos puntos que considerar. Propongo Las Nuevas Reglas para la Tierra y por supuesto, las escribí deliberadamente para que parecieran los Diez Mandamientos y así llamar tu atención. En verdad, no hay ningún requerimiento y no hay nada que "tengamos" que hacer en la vida.
Así que la pregunta ahora es ¿Cuál es nuestro deseo? ¿Deseamos vivir voluntariamente unos nuevos acuerdos que reflejen nuestra comprensión sobre cómo eliminar la lucha y la muerte y reemplazar esto con paz y armonía, o queremos continuar viviendo como hasta ahora? Si escogemos lo primero, acá tenemos un camino que seguir:
1. Actuarás como un ser único en todas las cosas
El mayor problema que tenemos en el planeta es nuestro pensamiento sobre la Separación. Insistimos en imaginarnos separados de Dios (si es que acaso creemos que existe un Dios) y separados los unos de los otros. Todos nuestros conflictos mortales y la mayoría de nuestros problemas humanos quedarían eliminados si simplemente decidiéramos que lo opuesto es verdad, que somos Uno con todo y que la Unidad es la naturaleza esencial de todas las cosas.
La Unidad no es Igualdad. En nuestra mano, ningún par de dedos es igual, ni son iguales a nuestro pulgar, sin embargo todos son parte de la misma mano. Es de esta forma en la que podemos comprender la Unidad. Cuando si lo comprendemos, automáticamente le haremos a los otros lo que deseamos que nos hagan a nosotros, porque nos daremos cuenta de que lo que estamos haciendo a otros nos lo estamos haciendo a nosotros mismos. Nada que le hagamos al prójimo, ya sea lo que llamamos bueno o malo, deja de regresar a nosotros. Todo se Devuelve. Así es. Esto es todo lo que hay que saber. Si sabes esto, no tienes que saber nada más sobre como vivir juntos, sobre cómo conducir la política, sobre cómo diseñar la economía, sobre cómo practicar la religión.
En vista de que somos Un Solo Ser, lo que hacemos a otro nos lo hacemos a nosotros mismos, lo que dejamos de hacer por otro, lo dejamos de hacer por nosotros mismos, lo que es bueno para otro es bueno para nosotros y lo que no es bueno para otros tampoco lo es para nosotros. La mayoría de los seres humanos no comprendemos esto. Eso es lo que hace que actuemos de forma demente, haciendo cosas continuamente para molestarnos los unos a los otros.
2. No afirmarás tener la razón
El segundo de los grandes problemas que tenemos en el planeta es nuestra creencia de que "tenemos la razón" sobre algo. Esta creencia ha asesinado más gente que cualquier otra invención de la mente humana. Lo triste de esto es que las cosas que creíamos "correctas" en un momento de la historia - lo suficientemente "correctas" para matar - son las mismas cosas que declaramos que son "equivocadas" sólo unos años después. Nos imaginamos que existe algo "correcto" o "incorrecto" intrínseco en el Universo, y en medio de nuestra arrogancia, nos imaginamos que somos nosotros quienes lo controlamos. Que nosotros estamos claros.
Es nuestro punto de vista y nuestra comprensión y nuestro sistema de valores y nuestra clasificación de rangos y nuestra estructura económica y nuestra creencia religiosa las que son correctas. Todos los demás están equivocados. ¿Y cómo sabemos esto? Simple. Así lo dice Dios. Pero, ¿qué pasaría si Dios no tuviese ninguna preferencia en este sentido? ¿Qué pasaría si Dios tuviese todo lo que necesita? ¿Qué pasaría si Dios no necesitase nada ni de nosotros ni de nadie más y por lo tanto, no tendría ninguna razón para imponer ningún tipo de requerimientos sobre nosotros? ¿Y entonces qué utilizaríamos como medida de lo que es "correcto" o "incorrecto"? Tendríamos que usar otro tipo de medida: Lo Que Funciona y Lo Que No Funciona. Y esto quedaría definido por lo que la sociedad en sí busca experimentar. Nadie en nuestra sociedad demandará estar Absolutamente en lo Correcto sobre nada (mucho menos matar a otro por esto), porque se daría cuenta de que lo absolutamente correcto o absolutamente incorrecto no existe y que Lo Que Funciona y Lo Que No Funciona son evaluaciones subjetivas, tomando en cuenta muchos factores y condiciones.
3. No usarás la violencia para resolver los problemas
Si comprendiésemos que nuestra propia idea sobre Lo Que Funciona y Lo Que No Funciona podría cambiar a medida que transcurre el tiempo, nunca utilizaríamos la fuerza o la violencia para resolver nuestras diferencias. Tristemente, aceptaríamos que podríamos estar atacando o asesinando a alguien sobre algún asunto con el que podríamos estar de acuerdo en el futuro. Igualmente, si comprendiésemos que Todos Somos Uno, nunca nos atacaríamos, heriríamos o mataríamos, porque comprenderíamos que estaríamos haciéndonos esto a nosotros mismos - y que nosotros, tarde o temprano sentiríamos el efecto de lo que le estamos haciendo a la Otra Parte de Nosotros. En nuestra nueva sociedad comprenderíamos todo esto - porque esto es lo que se nos enseñaría. Nuestras escuelas ya no modificarían y santificarían nuestro pasado para que fuese enarbolado como el Método Correcto y Perfecto. Y ya no utilizaríamos la violencia para resolver el problema de entretener a nuestra juventud. (¿Aún no les suena extraño que la mayoría de los terroristas suicidas son menores de 30 años de edad?)
4. Compartirás y compartirás por igual
Hay suficiente en este mundo para todos. El problema no es sobre la carencia sino sobre el temor. El temor de que "no haya suficiente". Si pensáramos que hay una cantidad suficiente de todo, no habría razón para sentir temor. Podríamos compartir todo lo que tenemos con todos aquellos cuyas vidas tocamos. En nuestra nueva sociedad, se nos invitaría a aceptar la abundancia de todo y se nos invitaría a no pasar nuestras vidas luchando por adquirir, adquirir, adquirir - ni acumular y proteger todo lo que hemos adquirido, no vaya a ser que alguien se coma un pedazo de nuestra manzana o de nuestro pastel, ni una parte de nuestros dulces. Comprenderíamos que hay suficientes dulces para todos. Ya no sucedería que unos pocos acumulasen la mayor parte de la riqueza y los recursos de la Tierra. En nuestra nueva sociedad nos aseguraríamos que nadie tenga carencias sobre este planeta, que nadie muera de hambre mientras millones de personas desechan millones de kilos de comida. Nos aseguraríamos que nadie se vea forzado a vivir en ranchos de lata corrugada en barrios, mientras gastamos millones en construir un country club a cinco kilómetros de distancia. Eliminaríamos el hambre y la pobreza por fin (es posible) y elevaríamos al más bajo entre nosotros en todas las formas. Así, no sólo eliminaríamos la miseria y la desesperación, sino los malestares y la violencia que estos producen o pueden producir. Es vergonzoso señalar algo tan obvio. Que la raza humana evite aceptar esto o hacer algo sobre esto es aún más vergonzoso. También es mortal.
5. No juzgarás ni condenarás
En las sociedades altamente evolucionadas, no existen ni los juicios ni las condenas. Igualmente, no existirían en nuestra nueva sociedad. Viviríamos por tres códigos de conducta: Conciencia, Honestidad, Responsabilidad. Las observaciones reemplazarían los juicios y las consecuencias naturales reemplazarían los castigos. Si y cuando observásemos a aquellos que hacen Lo Que No Funciona, la consecuencia natural sería que la sociedad los enfrentase a un panel de iguales, para ver si están conscientes de los efectos de lo que están creando, se les pediría ser honestos sobre su papel en esa creación y evaluar sus razones; igualmente, se les invitaría a ser responsables por Sus acciones haciendo lo que fuese necesario para compensar cualquier daño que se haya podido ocasionar.
6. Amarás sin condiciones
La naturaleza del amor en nuestra nueva sociedad estaría redefinida. El amor se vería no como una respuesta sino como una decisión, no como una reacción sino como una acción, no como una declaración de cómo es la otra persona y lo que ha hecho, sino de quien somos nosotros y lo que escogemos hacer. En la nueva sociedad, todo el paradigma del amor quedará al revés. Se recordará que el amor es lo que somos, y que ha sido en la sublimación de esto que hemos perdido el camino. Todos serían capaces de amar a todos en libertad, de la forma que todos considerasen apropiada en cada momento, tomando en cuenta la Conciencia, la Honestidad y la Responsabilidad. Entonces, cuando a nadie le falte el amor ni la oportunidad de buscarlo y ofrecerlo, ya no nos sentiríamos agraviados, porque el amor le da todo a todos y no requiere nada en retorno.
7. Preservarás y protegerás tu hogar en la Tierra
En nuestra nueva sociedad se nos invitaría a prestarle atención a lo que le hacemos a nuestro planeta hogar. Cuidaríamos, no dañaríamos el medio ambiente. Conservaríamos, no despilfarraríamos nuestros recursos. Protegeríamos, no destruiríamos nuestra ecología. Y ya no ignoraríamos la relación de interdependencia que tenemos con nuestra Tierra, la veríamos como un sistema vivo, tal como nosotros. Ya no negociaríamos pérdidas a largo plazo por ganancias a corto plazo - ni nos parecería aceptable que otros lo hiciesen. Esto no sería considerado como algo Que Funciona.
8. No afirmarás ser propietario de nada
La idea de que realmente podamos ser "propietarios" de cualquier cosa, en el sentido de que es nuestro y solamente nuestro, ahora y para toda la eternidad, ya no sería parte de nuestra forma de pensar en la nueva sociedad. En los días ya pasados se pensaba que podíamos ser dueños de cualquier cosa - hasta de otros seres humanos, que convertíamos en esclavos. Hasta de nuestros hijos. Hasta de nuestras esposas. Y actuamos de esta forma. Existen lugares alrededor del globo en los que todavía se actúa de esa forma. Y aún en muchas partes aún nos imaginamos que poseemos la tierra debajo de nosotros y el cielo por encima de nosotros. (Hasta discutimos sobre la altura por encima de nosotros y la profundidad por debajo de nosotros sobre las que tenemos "derechos" de "propiedad".) En nuestro delirio hemos reclamado ser propietarios de lo que está dentro de la Tierra - de cada roca, mineral y gota de agua. Observen que hemos dicho que estas cosas no le pertenecen a la Tierra y por lo tanto a todas las personas sobre la Tierra. Les pertenecen sólo a aquellas personas sobre la Tierra en ese preciso lugar. Y así funciona nuestra lógica. Pero, en nuestra nueva sociedad, tal "lógica" sería considerada una locura como la que es y el planeta no sería considerado "propiedad" de nadie, sino de la humanidad. Se nos invitará a aceptar la administración de las tierras, con la posibilidad de cosechar todos los beneficios que resulten de esa función, siempre que cuidemos de la tierra sabiamente y hagamos que su producto esté disponible justamente. La "propiedad" de cualquier cosa sería considerada como el mito que es. Aún aquello que nos hubiésemos "ganado" sería visto sólo como algo que obtendríamos gracias a la infraestructura creada por la misma sociedad (es decir, por todos). Por lo tanto, de nuevo, se nos invitaría a administrar esa "parte" de la vida - pero una vez más, sólo si la usásemos sabiamente y no abusásemos de ella, o abusásemos de otros por ella. Por lo tanto, se nos invitaría a disfrutar de nuestro dinero o nuestro poder o de nuestras posesiones como mejor nos pareciese y pasaríamos la administración de estas cosas a nuestra familia e hijos; sin embargo, si usásemos estas cosas para herir a otros o dañar a la sociedad como un todo, se nos decomisaría.
9. No afirmarás ser superior a nadie
La idea de que somos "mejores" en cualquier forma que otros es lo que nos ha permitido justificar nuestras acciones de quitarle a otros lo que es suyo o no darle a otros lo que es nuestro. Hemos cometido todo tipo de atrocidades y perpetrado todo tipo de crímenes contra la humanidad y todo con el razonamiento de que tenemos "el derecho de" hacerlo, por nuestra raza, religión o nacionalidad superior. Cuando otros usan la violencia contra nosotros, gritamos trampa. Pero cuando usamos la violencia contra otros, decimos que es justo, porque nuestra razón es "mejor". En nuestra nueva sociedad se nos invitaría a acabar con nuestra idea sobre lo que es "mejor" y reemplazarla con la idea de "otro". Por lo tanto, nuestra "mejor" idea, nuestra "mejor" religión se convertirían en "otra" idea, otra "religión", nuestra "mejor" forma de vivir o gobernar se convertiría en "otra" forma.
10. No afirmarás ser ignorante
Finalmente, la idea de que no sabemos y no podemos saber que la forma antigua de vivir no es Lo Que Funciona será dada de alta por fin por nuestra nueva sociedad. Sacaríamos la cabeza de la arena. Abriríamos los ojos. Evitaríamos pensar que no podemos saber nada acerca de realidades superiores, o Quien Somos en Realidad, o nuestra relación con Dios y el Universo. Y entonces, por fin, el deseo tradicional de la Navidad por "paz sobre la Tierra, buena voluntad a los hombres" podría convertirse en una realidad.
Desde Ahora Hasta Entonces Las Nuevas Reglas para La Tierra o los nuevos acuerdos requieren que hagamos un salto gigantesco desde donde estamos ahora hacia la sociedad altamente evolucionada en la que nos podríamos convertirnos si así lo deseáramos. ¿Cómo damos este salto? Con pequeños pasos, día a día. Estamos proponiendo una nueva senda llamada Unidad-Ahora-En-Todo-Lugar. Por medio de este programa, sugerimos que la gente se reúna en sus pueblos, sus comunidades en todas partes para discutir las nuevas formas de ser, sus posibilidades, sus retos y su manifestación en nuestras vidas.
Así que, de hecho, este podría ser un camino para que la humanidad viva junta en armonía sobre nuestro planeta.

Dicen las Escrituras: "Pedís y no recibís, porque pedís mal…". En otro célebre pasaje bíblico, Jesús el Nazareno declara de manera tajante: "Os digo que cualquiera que diga a este monte Quítate y échate en el mar, y no dude en su corazón, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá".
Estas lapidarias sentencias nos hacen preguntarnos: ¿por qué nuestra oración es a veces eficaz y a veces no? Cuando elevamos nuestras plegarias al Ser Superior, ¿existe alguna manera idónea de hacerlo? O para decirlo con palabras modernas, ¿existe una tecnología o ciencia particular de la oración?
La oración científica: una tecnología espiritual con milenios de antigüedad
La expresión oración científica parecerá a algunos un sin sentido. No obstante, ha sido utilizada por diversos autores en el curso de los últimos dos siglos.
A principios del siglo XX, el pensador norteamericano Emmett Fox afirmaba que "la oración científica te hará, tarde o temprano apto para salir tú mismo, o para sacar a otros, de cualquier dificultad existente sobre la faz de la tierra. Es la llave de oro de la armonía y de la felicidad. Todo lo que tienes que hacer es esto: dejar de pensar en la dificultad, y en su lugar pensar en Dios. No hay diferencia en la clase de dificultad que sea, puede ser grande o pequeña, pero sea lo que fuere, simplemente deja de pensar en ello y en su lugar piensa en Dios".
A mediados del siglo pasado, para la entrañable escritora venezolana Conny Méndez, la oración científica implicaba que "si tú logras elevar tu pensamiento suficientemente en altura, el problema se resolverá él mismo. En realidad ése es tu único problema: el de elevar tu pensamiento. Tanto más "difícil" sea el problema, lo cual significa que tanto más enterrado esté en tu subconsciente ese concepto, más elevada tendrás que llevar tu conciencia". Concuerda nuestra paisana con el físico judeo-alemán Albert Einstein: "no podemos resolver un problema con el mismo nivel de pensamiento que lo creó".
En la novena década del siglo XX, el antropólogo estadounidense Greg Bradden, en su libro El Efecto Isaías, señalaba: "hay una poderosa relación entre lo que pasa en nuestro mundo interior de sentimientos y las condiciones del mundo que nos rodea. Experimentos recientes en la física cuántica lo demuestran. Nuestro mundo exterior de acción refleja nuestro mundo interior de sentimientos: esto se materializa sintiendo nuestras plegarias como si ya hubiesen sido respondidas. Cuando sentimos anticipada gratitud con respecto al cumplimiento de nuestras oraciones, atraemos nuevas posibilidades en nuestras vidas".
Prosigue Bradden: "los resultados de nuestra vida se engranan perfectamente con los sentimientos que experimentamos; sólo así entendemos lo que ocurre cuando nuestras oraciones no son respondidas. Cuando oramos para sanar nuestro cuerpo o nuestras relaciones, mientras experimentamos enojo, celos o furia, ¿nos sorprende ver que esas nocivas emociones se reflejen en enfermedades y perturbadas relaciones de familia, escuela y trabajo?".
Orar para desarrollar el libre albedrío y permanecer en el presente
Si nuestras circunstancias externas están determinadas por nuestro mundo interno, entonces la oración puede convertirse en una potente herramienta para desarrollar el libre albedrío. ¿Podemos afirmar que tenemos libre albedrío mientras estemos limitados por esos condicionamientos mentales adquiridos en el pasado, por esas emociones negativas que sabotean nuestras iniciativas y nos impiden desarrollar una intimidad cada vez más profunda con Dios?
Dios -vale decir, la realidad trascendente o Yo superior- es perfecto en el tiempo presente. Al respecto, dice la ya citada Conny Méndez: "No tiene defectos. No existe en Él la muerte, ni la enfermedad, ni la pobreza, ni la lucha, ni la guerra, ni lo feo, ni lo malo". Sólo orando con este potente sentimiento de certidumbre, podremos despertar a Su imagen y semejanza, y recibir los infinitos dones que nos depara Su realidad.
En la irrealidad del miedo -lejos, muy lejos de la confianza que nos confiere el libre albedrío- nuestras oraciones son petardos inútiles que estallan en la hueca estridencia de la pérdida y la derrota. En nuestro caso, se nos enseñó desde niños a dirigir nuestras plegarias a Dios; no obstante, con el tiempo, dejamos de sintonizarnos emocionalmente con esos inspiradores versos de infancia para entonarlos de manera mecánica y ritualista, o peor aún, olvidarlos. En ese momento, nuestras plegarias -si es que nos tomábamos la molestia de proferirlas- se tornaron absolutamente ineficaces.
La oración científica que nos armoniza con el Ser Supremo es de índole estrictamente personal. No importa si oramos en la soledad de una ermita o en la muchedumbre de una adoración colectiva: lo relevante es que, en nuestro fuero interno, elevemos nuestro nivel de pensamiento y conciencia para generar una oración que esté en armonía con esa realidad trascendente que sólo puede ser develada por el Poder Superior en el instante santo del tiempo presente.
Desarrollando nuestra particular manera de orar
Desarrollar nuestra manera particular de orar -única, inimitable e irrepetible- implicará una búsqueda que nos llevará por los más diversos caminos psicológicos. Abarca un abanico de posibilidades tales como la voraz lectura de libros, contemplar las maravillas de la naturaleza, encerrarse en la inefable quietud de nuestro cuarto o asistir a las más diversas iglesias o grupos de sanación. Se trata, en última instancia, de hallar las vías idóneas para experimentar una profunda sensación de intimidad con Dios, ya que en Su Divinidad radica la nuestra.
Orar nos libera de las culpas pasadas y de los miedos al porvenir, requerimiento indispensable para experimentar esa libertad financiera, laboral, emocional, material y espiritual que eleva exponencialmente nuestra calidad de vida. Nuestra voluntad como individuos o sociedades no es ser prisioneros del miedo. Liberados de los condicionamientos de la mente, nuestra voluntad -que se hace una con la del Ser Superior- no tiene límites.
Nuestro planeta, hermoso lucero que acuna el milagro de la existencia, aguarda con impaciencia la libertad y la paz que le otorgaremos cuando cada uno de nosotros reconozca que tiene el poder de transformarse a sí mismo y a su entorno a través de la ciencia sanadora de la oración.

Hemos aprendido que el amor incondicional es un sentimiento excepcional, pues reducimos el amor al enamoramiento, al apasionamiento, al apego y la costumbre. Hasta la dependencia, el paternalismo, el narcisismo y la autocompasión han sido confundidas con el amor, pues implícitamente asumimos que éste no puede existir en el desapego.
El amor verdadero es una fuerza renovadora, que sólo puede existir cuando no hay ningún tipo de apego. Todo amor es en esencia incondicional, pero esta condición no lo hace de una excepcional rareza y dificultad como podríamos pensar.
Podemos encontrar el amor incondicional, no sólo en lo más profundo de la naturaleza humana, sino en toda la naturaleza. La flor no tiene condiciones para aromar, ni la abeja para elaborar su miel; el sol alumbra sin condición. Todas las cosas bellas tienen la armonía de un orden interior que las hace ser sin ninguna condición aquello que ya son. Así es el amor.
No se pretende dulce la dulzura, ni tierna la ternura, ellas son como aromas de un amor que no tiene tampoco condición. Una auténtica sonrisa es incondicional; de un sentimiento profundo de entrega deriva la caricia su capacidad para mover torrentes de energía; los instantes cumbres del placer se dan cuando uno ha renunciado a la antigua identidad y ha alcanzado la expansión a un nuevo territorio, siempre menos personal. El éxtasis se alcanza con la unión y es producto siempre de una expansión a un nivel de consciencia que ya no es sólo personal: en el éxtasis hay amor incondicional, una condición que conecta la persona al alma impersonal.
La búsqueda del éxtasis, es el camino de la felicidad, pero hemos confundido este sendero de auténtica unidad con el placer. No todo placer conduce a la felicidad, pero toda felicidad no sólo es placentera sino que revela un estado de unidad o integridad, manifestación de la salud del alma. En cada persona, el alma impersonal es agente de la unión, y canal de un amor sin condiciones.
Cuando buscamos la felicidad en el tener todo lo que queremos y no en querer todo lo que ya tenemos, terminamos consagrando la vida, lo sagrado en nosotros, al placer. Cuando el yo inferior se une al alma, surge el amor impersonal y se invierte el orden de prioridades en la vida: no ya un vivir para el placer o para el tener sino un consagrar toda conquista y toda posesión al Ser. Para ser felices, más que vivir para el placer -expresión del amor de la personalidad-, empleamos el placer para vivir -expresión del amor del alma-.
Cuando el artista se abandona, fluye el alma en los colores y la música. El amor incondicional se puede reconocer en un sentimiento profundo de unidad, que hace de los tiempos y espacios más profanos, territorios sagrados. No hay un porqué, no tiene justificación, simplemente corre como el agua, llena los vacíos como la energía, fluye irrigando con su vida, nutriendo con su savia, perfumando con su aroma. El amor es el perfume invisible que nos hace agradables, es el campo magnético que nos hace atractivos, es la fuerza sutil que puede mover nuestros más nobles motivos.
Cuando el amor tiene condiciones se convierte en mercenario, se hace esclavo de las recompensas, y ya no impulsa la libertad sino la dependencia. Cuando el amor es incondicional ya nunca más puede atar. Su resultado es siempre una mayor libertad.
¿Amas para liberar? ¿Te ha hecho más libre eso que llamas el amor? ¿De tu unión han surgido nuevos niveles de consciencia? ¿Es más humana y más digna de ser vivida la vida de aquellos a los que dices amar? ¿Cómo los haces sentir? Las respuestas te dicen cuánto del genuino amor incondicional has conquistado, cuánta energía del alma fluye por tu vida.
Darse entero en cada dar, hacer del servir el sentido de vivir es la clave del amor impersonal. Tal vez nada produzca un mayor sentimiento de unidad que la práctica humilde y sencilla de darse la mano, acogerse en la mirada, contar con el otro, sentir la reciprocidad implícita del amor en el recibir multiplicado de aquello que se da. Hacer de la vida un precioso presente, florecer y perfumar, madurar y liberar las semillas, sembrarse en el surco de la vida para multiplicar la corriente del amor, son los caminos del servidor, aquel que dirige la corriente de su vida por un cauce de amor impersonal. Que tu mano izquierda no pretenda apegarse a lo que tu mano derecha da. Que tu presente no se convierta en pasado. Que el río de tu amor no se represe. Que el genuino amor, siempre en ti, libere.
Vivir en el amor impersonal es un darse en todo dar. Cuando vivimos impersonalmente tejemos la vida con los mismos hilos que han formado el tejido de la Creación; y entretejidos en la trama de la vida encontramos un nuevo sentido de vivir

Eran dos hermanas que se llevaban muy bien, nunca se peleaban ni discutían, pero por razones de trabajo tuvieron que cambiar su residencia a la ciudad, donde estaba una carretera que era peligrosísima en esos momentos.
Las niñas tuvieron que cruzar solas porque a la madre la llamaron del trabajo para que fuera urgentemente. Les dijo a las niñas que cruzaran solas, pero que tuvieran cuidado, mirando a los dos lados. Las niñas obedecieron.
Nada más girarse la madre para marcharse oyó un golpe muy fuerte detrás de ella. Eran sus hijas, habían sido atropelladas por un camión. desgraciadamente, las dos habían muerto.
Cuatro años más tarde la madre, aún joven, ya que tenía 34 años, todavía vivía en la misma casa cerca de la carretera y no olvidaba ningún día a sus dos gemelas. Afortunadamente, había vuelto a tener hijos, y casualmente eran dos gemelas. Además, eran muy parecidas a las que murieron atropelladas. Esto hacía que la madre olvidara en parte ese trágico suceso.
Pero la fatalidad estuvo a punto de volver a la familia, a pesar de prohibirles expresamente acercarse a la carretera.
Un día las dos niñas estaban jugando y decidieron cruzar la carretera. No venía nadie en ningún sentido, no había peligro.
En el último momento apareció su madre que chillando muy alterada, les dijo que no cruzaran, a lo que las niñas respondieron al unísono:
- Si no pensábamos cruzar,... ya nos atropellaron una vez y no volverá a ocurrir…
"Si las tensiones del futuro
y las tensiones acumuladas del pasado
desaparecen dentro de ti,
te curarás,
tus heridas desaparecerán.
Si puedes estar en el presente,
estarás completo,
totalmente vivo
y una profunda alegría te envolverá".
Osho, Palabras de fuego. Reflexiones sobre Jesús de Nazaret
http://osho-maestro.blogspot.com/

Que bueno sería que nos diesen la receta mágica para que todos nuestros males desaparecieran… ¿Te imaginarías cómo sería tu vida si no tuvieses más problemas, si todo lo que te molesta desapareciese de un día para el otro?
Lamento decirte que no tengo tal receta mágica pero sí una sugerencia que puede hacer tus días más felices.
Registra esta frase: Agradece lo que tienes.
Agradecer parece muy sencillo pero nos resulta muy complicado porque estamos inmersos en una oleada de insatisfacción muy grande en la que siempre queremos lo que no tenemos, nos falta algo para estar completos y buscamos desesperadamente la satisfacción en el afuera.
Es momento de tomarnos un momento (valga la redundancia) para hacer un inventario de todo lo bello que poseemos, todas las bendiciones que hacen que nuestra vida valga la pena y todas las cosas que no vivimos y que es mejor así!!
Si estás atravesando un momento difícil y tu Autoestima está por el suelo me dirás que tu vida es un desastre, que no tienes nada bonito y que nada sale como lo planeas. Quizá tengas algo de razón pero hoy quiero invitarte a que no pongas el foco en lo que está mal porque harás que se multiplique y que sí te centres en lo que está bien como por ejemplo que tienes vida, que tus ojos están haciendo que leas esto, que tu cuerpo funciona aunque no sepas nada de anatomía, que tienes gente que te ama, que tienes un hogar, prendas para vestir, electrodomésticos que te agilizan las tareas y una infinidad de cosas que parecen parte del paisaje cotidiano pero que si no las tuvieses notarías su ausencia.
Cuando percibimos cuan afortunados somos, porque apreciamos todo lo que nos rodea, vemos la vida de otra manera y nos damos cuenta que muchos de los “problemas” que hoy nos persiguen serán los que nos permitan crecer y evolucionar y así empezaremos a entablar una mejor relación con nosotros mismos y con nuestros seres queridos.
Así que, si quieres el secreto para sentirte feliz, empieza a agradecer que éste será el primer paso para una vida plena y llena de bendiciones!!!!
Andrea Martínez
www.imagenyautoestima.com.ar