sábado, 15 de junio de 2013

La muerte, el duelo y seguir avanzando...♥





La muerte es una compañera leal que permanece a la sombra, hasta que un día, decide saludarnos. No sabemos qué día será el señalado, salvo que nos marcharemos en el momento indicado, ni antes, ni después, dando igual la forma en que lo hagamos,puede ser de muerte natural, accidente, enfermedad, suicidio, homicidio....


Nadie nos marchamos antes de tiempo. Muchas veces, pensamos que la muerte es injusta ya que los que se van, son niños pequeños, jóvenes; o la manera de fallecer es accidental o fortuita. Alguna que otra vez, hemos escuchado las siguientes palabras, estaba en el sitio equivocado en el momento equivocado. No sabemos qué hacía allí. O al revés, iba a montar en el avión y llegó tarde, al perderlo se salvó.


Hay muertes que parecen anunciadas, que permiten hacernos a la idea de su proximidad. Por una parte, podemos comenzar a prepararnos para la marcha de nuestros seres queridos y así, vivir el duelo de una manera más suave. Tenemos la oportunidad de ir asumiendo su partida, de poder hablar, de resolver aspectos o situaciones que estaban rotas, o simplemente, expresar lo mucho que les queremos. Estas muertes son más fáciles de vivir, aún siendo dolorosas.


Las muertes rápidas, inesperadas, nos dejan en shock, bloqueados, todo acaba de repente y no habido tiempo de despedirse, de decir te quiero. Normalmente, el duelo de estas muertes es más traumático. Las preguntas se agolpan en la cabeza, conllevando más angustia. Tenemos la sensación de que no se ha cerrado el círculo, todo está inconcluso. No hemos dicho te quiero, recordamos que estábamos enfadados, o que podíamos haberle sonreído y no lo hicimos. Los y si... hubiera hecho y si... hubiera dicho, nos golpean, convirtiéndose en una noria que no deja de dar vueltas.


En estos casos, es fácil caer en la depresión, la angustia, la ira, etc. Debemos perdonarnos, y recordar que nuestros seres queridos nos aman a pesar de sentirnos culpables. Nos quieren y desean que sigamos nuestra vida, que continuemos hacia adelante y que vivamos lo más felices que podamos.


Eso no significa que no nos acordemos de ellos, todo lo contrario. Ninguno de nuestros seres queridos quiere que suframos y menos por ellos, quieren que disfrutemos cada instante de nuestra vida. Al anclarnos en el recuerdo y no querer vivir, no les estamos haciendo ningún favor a ellos, todo lo contrario, hacemos que estén pendientes de nuestro sufrimiento, les atamos y ellos deben seguir su camino hacia la luz y el amor.


Al final, sin querer, podemos caer en el victimismo, en una especie de egoísmo, y hacer de él nuestra manera de vivir; pero, insisto, nuestros seres queridos no desean que lo hagamos, quieren vernos reír, disfrutar de la vida, de las alegrías, de los amigos, y familia. Sentirnos culpables por estar vivos y ellos muertos, no les ayuda, ni tampoco a nosotros. No digo que sea fácil superar una muerte, pero debemos seguir viviendo pues al hacerlo, les estamos honrando a ellos.
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